Monday, September 01, 2008

No pussy blues/Love songs for patriots
Los dieciséis años apestaban. Lo peor era que había sido una edad anhelada, una cuenta regresiva esperando que ocurriera algo, pero no, todos pasamos nuestros primeros meses en esa clase como pequeños Aguirres esperando desquiciadamente el descubrimiento de El dorado. Pronto no sólo nos dimos cuenta de que no sólo eran mentira todas las expectativas que nos habíamos hecho, sino que era peor aún. El primer mito: los bailes plus quince. Cuando uno tenía catorce, la edad de los dieciséis circulaba en común acuerdo como una cifra divina, casi alquímica, en la que uno al asistir a esos bailes tendría a todas las pendejas –por lo menos las de quince, o catorce- a sus pies. Cuando llegamos a aquella edad, los bailes plus quince habían virtualmente desaparecido, y todas las mujeres comenzaron a asistir a discotecas para mayores de dieciocho, con cédulas de sus hermanas, cargándose a los patovicas, haciéndose las borrachas, o sencillamente pasando por una basurita en el ojo en el panóptico del sistema de seguridad de los boliches (un panóptico que parecía el ojo de Sauron en el caso de que fueses hombre). Pero lo peor no terminaba ahí, una vez que lograbas la hazaña de meterte, te dabas cuenta de que eras prácticamente un hijra de la India, casi como si fueses una de esas mujeres colaboracionistas del régimen nazi en Francia con un 16 tatuado en el cráneo afeitado. 16, 16, 16. Uno lo podía sentir, prácticamente tenía el suplemento hormonal de los de dieciocho, e incluso –al menos en mi caso- los solía superar en altura, pero había algo mal, algo que estaba dentro tuyo como una maldición que se te pegaba y era parte de vos, como esos números que tiene Hurley marcado a fuego en Lost. 16, 16, 16, un código de barra que te reconocía como producto defectuoso.
Si aquello era jodido en el mundo de la noche, en el día, donde uno acudía a clases se revelaba más terroríficamente, como la mañana que maquilla grotescamente a algunas de esas mujeres que creíamos lindas en el consuelo de las luces y el humo. Uno ve aquellas películas yanquis y se encuentra con aquellos capitanes de fútbol americano metiendole a nerds sus cabezas en waters. Bueno, nada de eso pasaba realmente. Aquello era algo exagerado, demasiado obvio, como el período anátomo-político de Foucalt. Lo que sucedía en el liceo era mucho más disfrazado, sintomático, biopolítico, y como tal, mucho más difícil para escaparse de él. No había nadie discriminándote abiertamente. Ni siquiera era una indiferencia activa. Sencillamente, a las mujeres no les interesabas. La analogía es casi aplicable a la música. En los setenta, Martin Rev tocaba con una mano y con la otra se defendía de las cosas que el público le arrojaba. Johnny Rotten y Sid Vicious en su gira por Estados Unidos vivían aquella experiencia como una batalla de Verdún constante, donde el escenario era una mera trinchera frente a los golpes y gargajos arrojados por la gente. En cambio, esto era un público diferente, casi como tocar en una cena show en la que la gente está demasiado ocupada en su comida como para oír tus gritos. Alan Vega podía sobrevivir bajo el influjo de otra fuerza antinómica, pero nunca podría haber existido en un mar templado y sin viento en los que nadie tuviera una opinión ni reacción suficientemente formada sobre uno.
A uno le acertaba la idea de que había algo mal consigo, pero se miraba en el espejo, y más allá de usar ropa un poco más monocromática que aquellas camisetas colorinche de Rugby, no había ningún detalle físico abominable que lo separase del resto. Es más, uno veía algunas personas que tenían relativo éxito con las mujeres y objetivamente eran tipos bastante feos. En esas circunstancias, uno lo piensa y es natural que haya actualmente un fenómeno emo. Es más, leo algunos pseudo poemas míos de aquella época y me doy cuenta de que perfectamente podrían entrar en alguna canción de My Chemical Romance. Por suerte, en aquella época ninguno sabíamos de tal término, y prácticamente nos desentendíamos de toda onda, tribu, o movida que existiese. Sabíamos que había punks, pero ni a mí ni a ninguno de mis amigos nos gustaba el punk. Lo más cercano al punk era Nirvana, pero ¿a quién no le gustaba Nirvana a sus dieciséis años? (bueno, ahora que lo pienso, a mi no me gustaba Nirvana). Había algunos goth, pero aquello ya era demasiado extraño para nosotros, y más que desear alguna darky que se solían ver caminando por 18 de julio, ninguno teníamos mayores intenciones de saber sobre aquella congregación –además, ¿si no creíamos en Dios, por qué íbamos a hacerlo en Satán?-. Skater, ni ahí. Por otra parte, una vez jugué un partido de rugby en Cabo Polonio, en una de esas salidas de integración del liceo. No tenía idea de cómo se jugaba, sólo sabía que era como el fútbol americano –que había aprendido a jugar en el Nintendo 64-, pero que no había pases para adelante. La cuestión es que tomé aquella pelota ovalada y durante todo el partido no me la pudieron sacar, dejando bastante en ridículo a algunos cuantos gordos que hacía unos años venían entrenando en el Pucarú (y que habían llevado la pelota a Cabo Polonio como una forma de mostrar su virilidad de macho alfa a las demás compañeras)... La cuestión es que unos días después, saliendo de la pista de atletismo, uno de los rugbiers más buena onda que había de ese grupo me ofreció entrar al equipo. Visto en retrospectiva, aquella escena se cargó de un extraño misticismo, como si aquel tipo fuera Al Pacino ofreciéndole a Keanu Reeves todo lo que un mortal quiere tener, a cambio de procrear con su buenísima hermana al Anticristo –saben a qué película me refiero-. Incluso, recuerdo que me dijo que si entraba podía conseguir muy buenas minas.
La respuesta fue no, y con el tiempo comencé a suplantar aquella actitud lastimera y autoflagelante con un no activo, un no que significaba mucho más que “no me importan si no dan pelota”. De hecho, a partir de los dieciséis años, más perfilándose para los diecisiete, dieciocho años, el resto de los compañeros de clase, aquellos que habían tenido cierto período de gloria, también terminaron cantando su No pussy blues, porque las mujeres, cada vez más ambiciosas, comenzaron a salir con tipos de veintitrés o veinticinco, tipos que las iban a buscar al colegio en auto y les rompían el corazón sistemáticamente. Hoy en día cada tanto me cruzo o escucho de alguna de aquellas mujeres, y me doy cuenta de que las cosas no cambiaron demasiado. Sus novios parecen choferes, uno los ve sólo cuando las llevan o van a buscar de fiestas en las que están mayoritariamente solas. Es triste ver cómo miles de mujeres (predominantemente de clase media, media-alta) se cagan un importante trozo juventud, entrando y saliendo de relaciones cuyo único fin es ese, estar de novias, mostrárselo a sus amigas, evitar el miedo de ser la única de su grupo que no tiene novio, evitar un fin de semana sin tener nadie quien la llame, invitar a su novio a asados en casas de balneario de sus padres, creer que están enamoradas, cuando no es más que un subterfugio hacia su soledad, o peor aún, no una soledad sentida, sino socialmente determinada.
Pero volviendo a nosotros, los hombres, o más específicamente El Oliver, Santiago y yo, nos fuimos –quizás inconscientemente- tomando en serio aquel no. En el extraño mundo del San Juan –bueno, no tan extraño- el ser estudioso era un hándicap, y cuanto uno más conocimiento mostrase sobre ciertos temas diferentes a “nuevos lugares en los que te entregan frees para tal boliche”, aquello se iba revelando como un lastre, una corona de espinas que uno tenía que llevar con disimulo. Uno veía algunas películas indies, y veía aquellos geeks ganadores y se preguntaba si aquello pasaba sólo en Estados Unidos, o era algo para lo que había que esperar en un par de años. Eventualmente, las películas estadounidenses tuvieron razón, y ni bien entré a facultad, la cultura se convirtió en mi caballito de batalla en eso de cargarse a minas, pero en el liceo el estudiar, el no tomar, el no fumar, el ser responsable, era algo cuasi punk. Era el mundo del revés en el que uno decía Fuck the system, i’m going to study. Aquello era negarse, una negación radical, patear el tablero para ni siquiera ser parte del juego. En el recreo uno le apostaba a un tipo un tanto extraño a que no podría cazar una paloma con la mano, y mientras asistíamos a un ridículo espectáculo de plumas y tropezones, las otras personas, fumando y hablando de alquilar casas para ir a veranear en La pedrera, nos veían sin saber qué comentario emitir. Aquellos fueron nuestro años con el negro Oliver y Santiago, y de a poco comenzamos a adquirir en nuestros rostros y manierismos algunos elementos de Ren y Stimpy. Rostros desencajados, ojos inyectados de venas, toda aquella imaginería grotesca comenzó a tatuarse en nuestros rostros y nuestros cuadernos.
Sí, nos estábamos volviendo feos, y carajo que lo estábamos disfrutando. Ir a un lugar sin perspectivas de cargarte a alguien se siente como algo completamente absurdo. El hombre construye un puente para decirle a la mina que le gusta “mirá, construí un puente”. Así, sin ese plus, esa promesa, todo se teñía de algo intraducible, una prisión, pero a la vez una libertad radical. No había nadie a quién impresionar. Todo estaba permitido. Santiago un día se levantó de su asiento en medio de una clase de inglés y, con unos estigmas dibujados en las palmas de sus manos gritó “soy Jesús”. Justo nos había tocado una profesora bastante religiosa y se sintió ofendida. Cada dos por tres nos levantábamos y señalábamos el piso gritando que había una ardilla corriendo por la clase. La mayoría de la gente se levantaba y se subía a los bancos, como si fuesen tan manipulables como esas histéricas de Charcot. Con el Oliver aprendimos a desmayarnos apretándonos una vena que iba al cerebro y una vez planeamos un desmayo en masa para evitar un parcial (idea a la que muy pocas personas se plegaron). Yo ya había dejado todo el tema de los OVNI’s, pero igual delante de esa gente explotaba las pocas células de Fox Mulder que vivían en mí. Incluso, los fines de semana consistían en Martín y Santiago viniendo a mi casa, y tras jugar algunos partidos de Internacional Superstar Soccer, íbamos a caminar por la calle, esperándonos encontrar con alguien de las proximidades de algunos boliches para que nos dieran algo de cerveza. Nos quedábamos haciendo puerta. Un día Martín apareció con estas minas bastante buenas, un año menor que nosotros, creo, y Santiago se quedó todo la charla insistiendo en el pedazo de sorete que acababa de pisar, mostrándoselo y observando la cara de asco de las tipas. And so on.
En todo aquel periplo negativista, el sexo era algo bastante lejano (a no ser que fuéramos al Casablanca, o alguno de esos prostíbulos que iba una cantidad de gente, pero que yo me negaba terminantemente a asistir), y más extraño aún era el amor. Yo me había enamorado un par de veces, pero salvo una monumental victoria que duró demasiado poco tiempo –y que me tomó un par de años reconocer que no tenía nada de monumental-, el amor era algo bastante asociado con frustraciones. La única forma de experimentar amor era escuchar canciones que hablaban sobre aquello, casi como si fuesen libros de ciencia. Ninguno sabíamos qué era el amor, pero suponíamos que tenía algo que ver con esas baladas hipertrofiadas de Guns ‘n Roses, con el amor sesentoso de Lenny Kravitz, con la sensualidad de Barry White, con alguna de esas baladas ochentosas que pasaban en las radios nocturnas, con los temas más bellos de Radiohead, ya fuera la proto emo Creep, la cinemática soundtrack for Romeo and Juliet, o Fake Plastic trees (que no, no era de amor, pero servía para martirizarse un poco). Mientras la mayoría de las personas tomaron sendas más o menos predeterminadas (Guns ‘n Roses por un lado, por una vía paralela, pero bastante combativa Nirvana, Peral Jam y todo el mismo heterogéneo mejunje grunge, y por el lado más metalero Metallica-ah, y también los fanáticos de RHCP), yo me mantenía aferrado a Radiohead y comenzaba a hurgar en discotecas viejas, buscando más y más cheesy love songs, que me pusieran en sintonía con lo que supuestamente era el amor. No es gran sorpresa volver sobre algunos compilados de aquella época y encontrar músicos como Al Green y Marvin Gaye, o Bruce Springsteen. Había una necesidad de sentir fuerte, hondo, y en un tiempo no mayor a cuatro minutos. Más o menos así me ocurre de encontrarme con un arriesgado descubrimiento.
AVISO, acá es cuando meto una teoría divagante que posiblemente tenga tan pocas bases epistemológicas como el título de erotóloga de Natacha Jaitt:
Los setenta, pero sobre todo los ochentas, se fueron plagando de power ballads –hipertrofiándolas como una naranja transgénica a cargo del Metal-, que fueron creciendo hasta derrumbarse como una torre de Babel hecha de naipes con el fenómeno indie-slacker-loser de los noventa, un fenómeno que irresponsablemente me gusta asociar con la tríada Pavement-Nirvana-Beck. Sobre todo Pavement, pero también Nirvana y Beck (con ese cuasi himno de I’m a perdedor, I’m a loser baby, so why don’t you kill me), trajeron la ironía a casa, y con ellas todo un conjunto de obras en los que los personajes ya no eran adolescentes apasionados de pequeños pueblos que se fugaban para casarse en Las Vegas, sino tipos agrios, incisivos, amargados, pero graciosos, como lo podría haber sido la heroína Daria (me preocupa lo mainstream y MTV-oficialista que se está volviendo este post, pero sigo), eso que la gente volátilmente le gustaba llamar Generación X. La cuestión es que si uno ve el terreno musical, puede percibir que sí, que seguían habiendo algunas de esas baladas pomposas (me refiero al rock estadounidense, por supuesto que sigue habiendo bandas pop y cantantes latinos que siguen cantando teamoporqueteamoyoteamo), pero se había generado un sentimiento de profunda desconfianza hacia cualquier emoción muy desnuda y sobreexpuesta. Posiblemente el punto crítico de la pomposidad amorosa había llegado con una de las canciones, pero sobre todo, videoclip más over the top de la historia: November Rain.

Durante mucho tiempo me había gustado aquel video, pero ahora lo veo y me tengo que mantener bien sentado, porque en cualquier movimiento descuidado me cago encima de la risa. Todo es completamente cursi, radical y hasta absurdo, quizás como una fiel muestra de la megalómana personalidad de Axl, que ya iba mostrando su hilacha psicótica. De hecho, la escena más ridículamente over the top no es cuando Axl está llorando a su esposa en la iglesia, ni cuando toda la gente se resguarda de la lluvia como si fuese una erupción del Etna, sino cuando Slash se va caminando del atrio y se pone a tocar aquel solo a las afueras de la iglesia, que extrañamente queda en el medio del desierto –alternándolo con escenas en vivo del tipo tocando parado arriba de aquel piano de cola en que Axl emula a Elton John. De hecho, en los siguientes videos siempre se le encontró una situación over the top para poner a tocar a Slash, como cuando sale del agua en Estranged. De cierto modo, el amor se fue inflando para explotar en aquel tema que se terminó por ir más al carajo que cualquier otro tema de la época. Con esta lectura un tanto parcial y posiblemente mítica, Nirvana –banda que siempre se asoció como antagonista a los Guns, y que de hecho resultó dar su golpe de gracia a la banda de Los Angeles, sobre todo en aquella genial presentación de los MTV music awards- es casi un anticuerpo que intenta volver a la homeostasis el cuerpo del rock, que había sido masivamente invadido por el sentimentalismo kitsch de la otra banda. De ahí en más, la desconfianza hacia las emociones se fue haciendo generalizada, y las letras roqueras, sobre todo las indies, se fueron poblando de cierta mordacidad, pero una mordacidad que nunca se anima a mostrar su hilacha sentimental. No es que reclame a una banda como Jesus Lizard que se pongan a hacer una balada –por Dios, no, aunque sería un experimento bastante divertido-, pero las canciones de amor fueron perdiendo aquella desnudez e inocencia que tanto me gustaba en temas de otra época. Soy un tipo que le gusta Bruce Springsteen, y no sólo el minimalismo de Nebraska, sino todas esas epopeyas de carretera de Born to run, las canciones de sentimentalismo hipertrofiado de Born in the U.S.A., incluso algunas de aquellas baladas ochentosas de Tunnel of love. En el Estados Unidos de Springsteen cada herida sangra el doble que las otras, y cada amor es un estado momificado de la eternidad, en el que se debate, en los kilómetros que se desvía una carretera de otra, el destino del universo. Incluso, cuesta creer cuan sentidos y sobreexpuestos pueden ser los sentimientos en una banda tan indie como los Replacements, que en los ochenta no se sonrojaban por hacer geniales covers de power ballads de Kiss.
De toda esa herencia romántica quedan algunos, pero no muchos, y el principal género que tomó esta posta es el Emo y el Nü Metal, entendiéndolo mal, seleccionando algunos aspectos y deshechando otros.
Con novia y todo, aquel Agustín de hace unos cuantos años no ha cambiado del todo, y necesita continuamente catalizar el amor por medio de películas y canciones. De este modo, preparé una lista de aquellas canciones que me parecen más interesantes, mas significativas, o que más me vienen pegando en cuanto a eso del amor. Por supuesto, esto es algo puramente subjetivo, no se trata de hacer una antología a lo Rolling Stone tipo “las mejores baladas del siglo, con entrevistas a Chris Cornell, Anthony Kiedis, Madonna y Britney Spears”. Y por supuesto, soy consciente de hermosas canciones que dejo en el camino, como Most of the time, Just like a woman, o cualquier tema del Blood on the tracks, de Bob Dylan, la hermosa colección de baladas que dejó Leonard Cohen, Stephanie, de Zitarrosa, a la que es difícil sobrevivir sin hacer papelones ante la primera escucha, muchas de la increíble colección de canciones de amor de Destroyer, el incómodo romanticismo al borde de la destrucción de algunos temas de Xiu Xiu, aquella monumental canción sobre la madurez que es Lover’s spit (Broken Social Scene), una cantidad inconmensurable de hermosísimas baladas de amor hechas por Morrisey y compañía, los desgarradores temas compuestos por Mark Eitzel, alguna de aquellas sesenta y nueve, y muchas más canciones de amor compuestas por Merrit y compañía, aquellas íntimas canciones que poseían durante tres minutos al cuerpo y voz de Tim Buckley, toda esas bossas que me faltan escuchar, y la genial Plea for tenderness, de Jonathan Richman, que hace poco tiempo me mandó Darío.
Acá va la lista. Ah, y hagámosla en 16 canciones, para mantener el espíritu. Si orden alguno:

Gato Barbieri- Last tango in Paris
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Mi banda sonora favorita de todos los tiempos. Ultimo tango en París funciona de una manera tan inextricable entre actuación-encuadre-música que posiblemente no deba ser reconocida como una obra de Bertolucci, sino una co-realizada por él, Marlon Brando y Gato Barbieri (B.B.B., una de las más brillantes cofradías en la historia del cine). Difícilmente se pueda encontrar un saxofonista más apasionado que Gato Barbieri, un tipo que va de la sensualidad al amor, del amor a la sensualidad, pasando por una estilización de música de cámara a un tango subterráneo y oscuro –como ese certamen al que acuden Brando y Schneider borrachos al final del film-, desde lo más europeo de los violines al primitivismo del mirimbao. Lo que atraviesa a Ultimo tango en París, tal como esos trenes en los que la cámara se detienen, sin revelarnos su destino –tal como el amor de esos dos desconocidos- no es el amor, sino la pasión, y posiblemente no hay otro ser en el mundo que haya podido materializar tal amoción de una manera tan pura y convulsiva como Gato Barbieri

Federico Deutsch y los maverick c/ Pedro Dalton- Cuando el amor ama. (link)

Si el amor existe, suena así.
Realmente, es un tema hermosísimo, y se vuelve aún más hermoso considerando la sorpresa que resultó en su momento oírlo de la voz de Pedro Dalton, cantante de una banda que, aún así siendo versátil, el amor siempre había circulado, pero de una manera subterránea, casi periférica entre tanta, tanta oscuridad. La voz arenosa/rasposa reinterpreta a la letra de la canción, y en esa contradicción entre contenido y forma se puede localizar uno de los aspectos más bellos de la canción. Es lindo escuchar al Pedro tan enamorado. A uno realmente le puede alegrar el día escuchar ese hermoso verso “amor, yo voy al bar sólo a verte”.

Jacques Brel- Ne me quitte pas

Posiblemente uno de los performers más gigantes que ha dado la música. La actuación del dientes de caballo en este video es monumental, y de cierto modo me resulta imposible separarla de la canción. Es más, debe ser de las actuaciones más increíbles que haya visto en mi vida, y eso contando a películas, teatro y afines. Ne me quitte pas es una canción desesperada, es ese reclamar hasta el último grano de arena en un territorio perdido, el pedirle a la amada al menos arrancar un roce de epidermis, cuando no una caricia, la sensación de perder todo y arrastrarse por un poco, un centímetro de nada, pero ese centímetro que una vez fue suyo. Dejame convertirme en la sombra de tu sombra, la sombra de tu mano, la sombra de tu perro, no me abandones, no me abandones”. Jacques Brel es una oda a los fluidos corporales, su cuerpo está empapado de lágrimas y sudor, prácticamente faltaría que se meara encima y estaría completo, y aún así está parado, de frente a su amada, casi negándose a aceptar la derrota en cada ne me quitte pas, todavía e pie prometiendo cosas que nunca podrá conseguirle, como si fuese aquella increíble escena de El pozo, de Onetti, donde el protagonista obliga a su pareja volver a recrear una caminata por la rambla, dándose cuenta de que el pasado ya es irreproducible.
Y aún así Jacques Brel sigue suplicando ne me quitte pas
Pero la batalla ya está perdida.

Barry White- Never, never, gonna give you up (link)
Cuando hay neuróticos como yo que siempre encuentran problemas al querer diferenciar el amor del sexo, aparece este tipo que rompe todas esas barreras históricamente construidas con la naturalidad de un niño jugando con los legos. Hace un tiempo, en referencia a un disco de T-Rex, Dagnasty decía que mientras los hippies vociferaban “Love, not war”, el lema que quedaba subrepticio en la obra de Bolan era “Fuck, not war”. De cierto modo, el gordo Barry (tipo ídolo, si los hay), le pasa el trapo a todas esas categorías. Coger, garchar, copular, todo en el se resume a hacer el amor, un acto divino que vuelve todo aquello una masa indiferenciable, una líbido flotante que contagia a todos por igual, que atraviesa el tiempo, razas y grupos sociales. Darío acierta en compararlo con Gainsbourg, porque de cierto modo el Barry es la versión morena y disco del francés. Barry White es el padre platónico de una cantidad inconmensurable de personas nacidas en los setenta, y eso le da credenciales suficientes para ponerlo en la lista con una de sus canciones más emblemáticas, y posiblemente más sensuales de su repertorio. L’amour physique, eso dicen.

Bruce Springsteen- Stolen Car

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Ya venía hablando de lo mucho que me gusta el Bruce como baladista, desde sus aspectos más minimalistas a sus obras más larger than life.
Este tema en cuestión no cae en el mismo vicio que la mayoría de otros temas no menos geniales como Point Blank, Valentine’s day, o la purpúrea Drive all night, pero los supera en profundidad (hay algunos cuantos temas que también entrarían en mi lista, como Secret Garden).
Podría extenderme sobre esta canción, pero creo que no puedo agregar mucho a lo que Benito dijo en este post de fuckyoutiger.

Guided by Voices- Over the Neptune Mesh Gear Fox

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Sí, no es una canción de amor, sino más bien un himno al rock and roll, dividido por un puente pseudo-espacial con una canción de amor revanchista. Sin embargo, cuando escucho “And oh, mesh gear fox/ Put out another bag of tricks from scientific box/ Time's wasting and you're not gonna live forever /And if you doI'll come back and marry you/ No use changin' now/ You couldn't anyhow and ever (forever?)/It's not the way that I fear that I feel/ It's the way you act /It's the way you look when you're near me/ It's not so hard to conceal to concede? (conceal?)/ It's the things you say/ It's the things you do go right through me”, mediumnizado a través de la voz de Pollard, adquiere una dimensión épica, resultando –por lo menos, para mí- en unos de los momentos más perfectos en la historia del rock. Son canciones que tarde o temprano le ocurren a uno, siendo una persona completamente diferente al pasar por ellas

Robyn Hitchcock- Linctus house (link)
El viejo Robyn, el tipo que más alto tengo en el mundo, es un tipo conocido por sus letras excéntricas, llena de pasión ontomóloga, minotauros, granjeros celestiales y hoteles de cristal, pero con una tradición de predicador que lo convierte como una especie de eslabón perdido entre Syd Barret y Bob Dylan. Igual, es mucho más que eso, y temas descomunales como este parece demostrarlo más que bien.
Posiblemente la historia de una pareja que se para en un momento y se da cuenta de que las cosas ya no son como antes, you know i used to call my baby up/ and we'd get real close/ just like the telephone was a sofa/ and our thoughts would mingle/ and we'd leave our minds wide open/(…)/ but these days, even saying,/'hello? how are you?'/'i'm fine, how are you?'/takes a lot of sweat/ain't that a shame/ain't that a shame. Perfectamente también podría hablar sobre la relación con su esposa muerta, la cual aparece fantasmalmente en muchas de sus canciones (un ejemplo de esto es la canción es My wife and my dead wife, en donde relata con toda naturalidad cómo vive con dos mujeres, su actual pareja, y su esposa muerta, que lo espera en el altillo, con ropas antiguas, o algo así). Pero la canción es muy Hitchcock, y tiene imágenes tremendas, como but even that, even/ talking is out of reach /should i say it with flowers or/ should i say it with nails?.
Una vuelta de tuerca dulce a Ne me quitte pas.

Luis Alberto Spinetta- Ella también (link)
Ya hablé sobre el tema en este post

Cat Power-Metal heart (link)
Metal Heart, es un tema de una belleza imprevisible y desconcertante como el ojo de un pato, un tema cuya aspereza en su letra contrasta impensablemente con lo aterciopelado de la suave y dulce voz de Chan Marshall. Cualquier femme rockstar habría convertido aquello en otra combativa canción de despecho (un mal muy extendido en las cantantes fanáticas de PJ Harvey), y sin embargo Chan lo hace desganada y al tiempo dulcemente, como un animalito que no le importa ser presa, que se ofrece sereno ante la mirilla del cazador. Es por esta misma razón que fracasa la reinterpretación que Chan hizo de este tema en su nuevo disco Jukebox: con una nueva expresividad vocal mucho más versátil, se pierde esa languidez que dota al tema de verdadero sentido y lo separa cualquier otro tema de amor no correspondido escrito por alguien. El sonido de alguien dejándose ir, de una desesperación encapsulada, pero demasiado bella para extinguirse del todo.
Dan ganas de sacarse los auriculares y darle un abrazo a la pobre Chan

Nick Cave and the Bad Seeds- Into my arms


El tema es conocido, y funciona genial con el videoclip realizado por Jonathan Glazer (mi director de videoclips favorito). Into my arms está enmarcado en esos discos jodidamente personales, que siguen la línea de If I could only remeber my name, en donde cada tema es prácticamente una radiografía del artista. En esta época, el pobre Nico Cueva había salido de su relación con PJ Harvey, y aparece con este disco completamente introspectivo, en donde el ángel de la muerte deja sus alas negras en el paragüero y se comienza a quitar el maquillaje, mostrándose tal y como es. El Nico ya había incurrido en las baladas, como la increíble Slowly goes the night, de Tender Prey, pero nunca se lo volvió a ver tan frágil como en este tema

Dave Matthews Band- #41

Por alguna razón, Dave Matthews band no es una banda blogger friendly por estos lares. Nadie me ha hablado en contra, pero de cierto modo tiene una difusión bastante silenciada en los circulos melómanos, quizás por cierto aspecto pro y virtuoso que a más de uno con pasado punky le puede rechinar, quizás por la voz de Dave Matthews, quizás por lo videoclips –frente a los que suelen optar por los temas graciosos y chotos, en general- o por una sensación de buena onda colectiva, a la que todo el mundo suele encontrar casi políticamente incorrecta. Nunca le di mucha bola a la letra, y de cierto modo sigo sin hacerlo, pero es una melodía en la que nada malo puede ocurrir, es como zabullirse en una piscina de algodón, y nadar entre cada nota sintiendo como re roza suavemente. A mis dieciséis años toda idea del amor definitivo y perfecto venía acompañada de esta canción.

Radiohead- True love waits (link)
En cualquier instancia de flaqueo emocional –en esas que uno no sabe si está o no colgado con alguien-, esta canción es la que termina de sellar y darle un nombre al sentimiento. Así que, beware...

Fernando Cabrera- El tiempo está después (link)
Ya hablé de la canción en este post

Sade- Is it a crime


No es que me guste tanto Sade, pero la vuelta de tuerca va por un extraño sincretismo que se emparenta con Barry White, de cierto modo. Venía viajando por un 148 atestado de gente a eso de las nueve de la mañana –uno de los ambientes menos sexies que pueden haber- y en la programación de una radio que estaba pasando oldies y música de los ochenta aparece este tema. El nivel de exotismo y la voz de Sade contrastaban de una manera casi graciosa con el resto del deprimente entorno del ómnibus. Escuchaba esa voz lánguida, pero a la vez profunda y miraba aleatorios rostros de viejos, vendedores ambulantes y porteros de edificios que se preparaban para otro día embolante. Afuera estaba lloviendo. Fue ahí que caí en una particular cuestión de Sade, y es la capacidad de fusionar melancolía –me atrevería a decir, tristeza- con sensualidad –me atrevería a decir, erotismo. Cuando en las mayoría de las situaciones, erotismo y tristeza resultarían en un cocktail molotov del que no se obtendría nada no más bueno que simplemente deprimente, en Sade funciona perfecto, y por esa sencilla razón está en mi conteo.

Tom Waits-Who are you

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El amor como un campo de batalla. Tom Waits es un gigante baladista, con canciones con imaginería bien estadounidense, de carreteras, diners y borracheras, desde su tragicómica The piano has been drinking (not me), hasta la melancólica Annie’s back in town, pasando por la perturbadoramente verdadera Time, hasta la fugaz, casi impresionista Johnsburg, Illinois.
La canción es un combate, en sus versiones más romanticismo modelo siglo XIX, de esos combates que una vez sin armaduras, llenos de magulladuras, y sin trincheras en las que esconderse los contendientes ya se pueden ver tal y como son. Esa rebeldía hacia un objeto amoroso la sentí más de una vez, es ese casi defender hasta en los últimos puñados de tierra la individualidad de uno, sabiendo que es una batalla inútil, ya que el otro eventualmente termina formando parte de uno mismo. Todo esto está resumido en una de mi serie de imágenes favoritas de todos los tiempos, Did you bury the carnaval/Lions and all/Excuse me while I sharpen my nails/ And just who are you this time? /(…)/How do your pistol and your Bible and your/Sleeping pills go? /Are you still jumping out of windows in expensive clothes? /Well I fell in love/ With your sailors mouth and your wounded eyes/ You better get down on the floor/ Dont you know this is war/ Tell me who are you this time? /Tell me who are you this time?
Qué hijo de puta.

Kings of convenience- Cayman Islands (link).
No es una canción desgarradora, no es una canción melancólica, ni siquiera solitaria. Los Kings of Convenience fueron capaces de hacer una honda canción de amor sin recurrir a despedidas, perdones, lágrimas ni corazones. Es una canción de amor perfecta, sencilla y completamente armónica, sin melodramas, como la felicidad súbitamente encontrada en el rostro de una persona a la que uno quiere, sin tener la necesidad de exigir garantías, sin miedo a perderlo todo, solamente contemplando y sintiéndose feliz de estar con la persona querida. El manejo de imágenes refuerza esta sensación de paz, el hombre barbudo navegando en su canoa desde las Islas Caimán, el viento sobre el cabello de la persona amada, la bicicleta alquilada hasta el día siguiente. La última estrofa es una síntesis perfecta y minimalista de lo que considero que debe ser el amor (si solo pudieran ver, si solo hubieran estado aquí/ ellos entenderían cómo alguien pudo elegir/ir lo lejos que fui, para pasar simplemente todo un día conduciendo/ agarrándome a ti, nunca pensé que sería así de claro). Quizás mi visión puede estar mediada por el hecho de haber convertido involuntariamente a esta canción en la banda sonora de la despedida con mi novia en aquel exilio de dos meses en México. Es posible que María no lo sepa, pero de cierto modo, a Cayman Islands siempre la vi como our song.

Epílogo:
Nunca me gustó la fiesta de la nostalgia. En alguna época creí que me gustaba, pero me costó algunas cuantas fiestas tan caras como horribles para darme cuenta de que no. Principalmente, el problema lo tengo en festejar una nostalgia que ni siquiera es mía, como si en mi adolescencia soliera bailar con minas al son de Last train to London. De la misma manera, hay tantas radios que se dedican a pasar oldies –sobre todo las que se sintonizan en oficinas y peluquerías no tan cool-, que escuchar aquellos temas que marcaron la vida de nuestros viejos no tiene nada de especial, ya que los venimos escuchando tanto como un ringtone de Miranda.
La cuestión es que María y yo íbamos a ir a una fiesta organizada por sus hermanos, en la que se iba a poner temas hip hop de la old school. Escuchar a Public Enemy y NWA era un buen consuelo, siempre me gustaron aquellos temas, ese beat denso, y ese espíritu combativo, anterior a la época en que los negros cambiaran sus calibres treinta y ocho por diamantes y automóviles saltarines (aunque ya había algo de eso en aquellos tiempos). María me dijo que me preparara bien, cosa que en mi caso consiste suplantar mis camisetas de bandas por una camisa. Incluso intenté ponerme mi sombrero de Tom Waits pero o mi cabeza creció, o mi sombrero se encogió, porque no me entraba. La cuestión es que María se había puesto ultra gata, con botas de cuero de taco alto, calzas y un chaleco de piel sintética. Ya le había advertido de que se ponía aquella ropa bajo su propio riesgo, pero considerando que era uno de esos días en donde se podía vestir como quería –sería muy gracioso verla vestida con aquella ropa en el mar de lana de mi facultad-, terminamos tomándonos el ómnibus sin cambiarse una sola prenda. Cuando entramos al local se generó una especie de silencio digno de películas estadounidenses. La mayoría estaba de camisetas y vaqueros, o envueltos en esos capullos en los que algunos raperos parecen aguardar para una futura metamorfosis. Las minas tampoco estaban muy vestidas. Fue así como en cierto momento de la noche, fijándome a mi alrededor –y sobre todo, fijándome en la cara de algunos tipos bastante hambrientos- me puse a pensar si el caso de María y yo no era uno de esos dignos de Hot chicks with douchebags. Por mucho tiempo había mirado aquellas parejas desde la vitrina, pensando, por qué es que la hot girls siempre terminan con pelotudos.
Voy al baño y tras dejar que unos merqueros se empolven la nariz, me miro al espejo y me saco una lagaña de la que no me había percatado en toda la noche.
Me subo la bragueta y me digo “hay veces que uno es tan perdedor, que ni siquiera se da cuenta de que ya ganó”.

63 comments:

jorge said...

Este post fue uno de Benito pero edulcoradísimo. Bye.

pad said...

pahhhh, hablando de amor y no hay ninguna bossa en 16 canciones...esas notas de piano de aguas de marzo estan hechas para eso....

abrazo!!!!

Walter Hego said...

Pa canción perfecta de amor y nostalgia, de ésas que a uno le llenan los ojos de lágrimas, "Martha", de Tom Waits.

Ahora bien, you really wanna know what love is?

Agustin Acevedo Kanopa said...

pad:
Bueno, en el post ya abrí el paraguas antes que me lo dijeran, cito:
"Y por supuesto, soy consciente de hermosas canciones que dejo en el camino, como Most of the time (...)aquellas íntimas canciones que poseían durante tres minutos al cuerpo y voz de Tim Buckley, todas esas bossas que me faltan escuchar".
Por supuesto, en una lista objetiva tendrían que haber unas cuantas, pero soy bastante ignorante con respecto a la música brasilera.

walter:
Martha es un temón, de hecho, se podría hacer un disco entero con los mejores temas románticos de Tom Waits, pero de cierto modo elegí "Who are you", limitándome a tomar una sola cancion del músico.
Afternoon delight es un cague de la risa, pero sobre todo la versión en videoclip que está al final de Anchorman.

pad said...

Bueno, esto es un buen comienzo:

http://es.youtube.com/watch?v=jYLoxMtnUDE

Solo verle la risa a Elis vale todo el video.

Phibrizoq said...

Para mí no hay canción de amor más hermosa que "I Fall to Pieces" de Patsy Cline: http://www.youtube.com/watch?v=2wIOFJCvDYE

No sé, si no te emociona eso tenés un corazón de piedra. Es una pena que el resto de la discografía de Patsy Cline no me produzca lo mismo.

Diría que "Metal Heart" es excelente, pero no quiero sonar repetitivo. Bah, al carajo... "Metal Heart" es un temazo.

sensei said...

dave matthews band?!?!!

Agustin Acevedo Kanopa said...

phibrizoq:
Casi tenía como descontado con que me ibas a aparecer con Nico o con Joanna Newsom. ¿Puede ser que Neko Case te comenzó a abrir las puertas del country, o ya conocías de antes a PAtsy Cline?

sensei:
Bueno, de eso veníamos hablando, y en realidad no entiendo mucho por qué tanto palo a Dave Matthews Band. El tipo tiene unas cuantas canciones muy lindas (generalmente no las que pasan en videoclip), y quizás dentro de un entorno medio punk podría ser calificado de blando, o demasiado pro, pero a no engañarnos, si unos cuantos de acá deben escuchar a los Moldy Peaches...

Phibrizoq said...

Sí, Neko me abrió las puertas del country. Probablemente todavía no habría escuchado ni a Patsy Cline, ni a Emmylou Harris, ni a Hank Williams, ni a los Cowboy Junkies, ni a Townes Van Zandt si no fuera por ella.

Ah, y no nos podemos olvidar de lsa Shangri-Las con sus melodramáticas canciones de "chica-que-ama-a-chico-rebelde". Especialmente "Remember (Walkin' in the Sand)".

Walter Hego said...

Kano: Anchorman la bajé de la red con el Ares y venía sola, sin extras. Si podés informarme dónde puedo encontrar ese clip (sin garpar un mango, claro; no me sirve que me digas "comprate el DVD"), se agradece.

Walter Hego said...

Vo, ya que les gusta el country, ¿oyeron John the Wolgking of L.A., del finado John Phillips?

Ese disco ta lindo mismo.

Matías said...

Excelente post Agustín. Muy cierto lo que decis de True Love Waits (es peligrosa).

Manzanilla y Sal said...

Dos canciones que están en mi lista personal:

1. Ne me quittes pas. Y tienes razón, ese video es la emoción en persona.

2. Mesh Gear Fox. Un par de veces tuvieron que decirme que deje de batir con los pies. Es que tenía que hacerlo para no gritar con los audifonos puestos "It´s the way you act, It´s the way you look, When you´re near me"

Teoría: las canciones de amor perfectas tienen una frase, en apariencia simple, que destaca y traspasa, ¿no?

"No, it´s not like any other love, this one it´s different because it´s ours"

Agustin Acevedo Kanopa said...

Sí, puede ser que tengas razón, algunos de esos grandes temas románticos tienen esas killer sentences, aunque a veces para mal, como el ejemplo de Arjona, que es un tipo que en su composición se dedica exclusivamente a crear eternas frases que espera que estén anotadas en el reverso del cuaderno de una estudiante (por supuesto, con resultados más que horribles).

De las killer sentences que yo recuerdo en este momento, creo que entre mis favoritas está

"How do your pistol and your Bible and your/Sleeping pills go? /Are you still jumping out of windows in expensive clothes?"
de Tom Waits,

y

"Stéphanie no hay dolor mas atroz que ser feliz", agregándole "Stéphanie yo ayer estaba solo y hoy también
pero en mi cama quedado el perfume de tu piel
te veo salir correr por el pasillo del hotel
la vida es cruel Stéphanie"
de Zitarrosa

Me acabo de dar cuenta de que soy reverendo pelotudo, cómo puede ser que haya optado por dejar fuera a semejante canción

Manzanilla y Sal said...

¡Qué linda canción la de Zitarrosa! No la había escuchado (no había escuchado nada de Zitarrosa, me pondré al día).

Agustin Acevedo Kanopa said...

Creo que voy a reeditar el post, no puede ser que no esté esa cancion.
De hecho, la primera vez que la escuché, en voz de un artista ambulante, casi me puse a llorar en el mismo ómnibus.
De esos temas que te destrozan por completo.

http://www.youtube.com/watch?v=lYm4J9_Fq6M

Brunomilan said...

Guided By Voices emociona loco! no pueden ser tan buenos...

Antes que todo me hiciste acordar y quiero decir que el futbol me ayudo a socializar en distintos momentos de mi vida, la gente despues de jugar un picadito dejo de ver al nerd flaco de lentes por el nerd flaco de lentes pero que les tira caño (eso, nada mas queria desahogarme)

Creo que Radiohead salvo mi adolescencia en varios sentidos, recuerdo cuando tenia 17 o por ahi y cada vez entraba a un boliche las lineas de "Creep" se me aparecian en la cabeza automaticamente "what a hell i'm doing here, i don't belong here" mientras de fondo sonaba Turf.

Los losers somos las personas mas interesantes punto.

(despues sigo)

benito said...

Qué explosión la de Mesh Gear Fox, sobre todo después de la melodía de Over the Neptune, que podría haber hecho millonarios a treinta bandas que la grabaran "bien".

Con todo Guided By Voices, para ser exacto Pollard, es un compositor gigantesco e hiperemocional, pero no particularmente romántico. Ese era el gran aporte de Tobin Sprout.

Who Are You es también posiblemente mi canción favorita de Waits (y de bastante gente a pesar de que está medio perdida en el Bone Machine, la he escuchado en la banda de sonido de varias películas), y no me imagino una canción mejor (mal) tocada. Con todo la letra es de Waits y su mujer y se le nota un poco el collage; todas las frases son perfectas, pero se le nota que fueron escritas por separado.

El video de November Rain es totalmente hard-rock kitsch y risible, pero he descubierto que las bajadas del tema ("don't you need some time on your own? / everybody needs some time on their own") me parecen formidables, y me ponen la piel de gallina, porque es cierto.

Ahora, a compositores de canciones de amor no sé quién les gana a Springsteen y a Stephin Merritt. El último es muy gay, pero en canciones no hay diferencia.

Agustin Acevedo Kanopa said...

Hey!, ojo al vanagloriar el derrotismo, que podemos terminar emos.
En realidad, ser un loser -al menos con las mujeres- apesta, y aún volviendo a aquella época, no hay muchos aspectos lindos para sacar sobre el hecho concreto de no tener minas que te den bola -sin importar cuantas canciones de Radiohead uno escuche.
Sin embargo, aquellos tiempos toman otro color -por lo menos, desde el revisionismo de mi propia historia- por el hecho de haber adoptado una postura frente al tema, y de cierto modo, encontrarle una válvula de escape al asunto, encontrando una pequeña parcela donde regar un poco al ego, por más que fueran en el fondo de un sótano*.
Era como decir "mientras todos ustedes se preocupan por conseguir freepasses de fiestas de dj's cuyos nombres ni siquiera saben pronunciar, yo me voy poniendo cada vez más culto. En unos años va a despertar el monstruo de Leviatán"
Y en cierto modo, ni bien salí del liceo, parte de aquella siembra subterránea terminó dando una buena cosecha.
Sólo que hay veces, como con los partidos oposicionistas, que uno no sabe mucho qué hacer con el poder.

*En esas bases, es casi lo que diferencia al punk original del emo actual:
el público a priori puede llegar a ser igual de loser, pero lo que cambia entre ellos es qué hacen con tal categoría

Agustin Acevedo Kanopa said...

benito:
Qué bueno que hayas mencionado a la esposa de Tom Waits -que no sabía que había coescrito aquella canción con él-, ya que me parece que es una figura muy significativa en la vida del tipo. Si no me equivoco, Kathleen Brennan, además de ayudarlo en otras letras como Strange weather, estuvo detrás de la realización del show BIG TIME, que a mi parecer es una de las mayores muestras de swing que se han registrado en la historia.
Una muestra más de que detrás de un gran hombre hay una gran mujer

Con respecto al tema de Guns, ja, justo esa era la parte que me pegaba más cuando era chico. En realidad, frente a lo que reacciono principalmente con desconfianza es a la sobreexposición emocional del videoclip, aunque la canción también tiene algunas partes medias exágeradas, sobre todo la parte final, con ese coro que se termina de ir al carajo -demasiado épico, diría yo.

Brunomilan said...

Puede ser que mi comentario estuvo un poco exagerado pero ciertamente no estaba con las facultades mentales al maximo cuando lo escribi. Mas alla de eso creo que darme cuenta de mi nerditud hizo mas pasable e interesante la adolescencia y estoy convencido de que lo que fue una via de escape en un momento fue una bendicion en tiempo despues.

PD: yo veia Daria pero me daba verguenza decirselo a la gente...

Agustin Acevedo Kanopa said...

Bo, Daria estaba bueno, sobre todo Trent, el hermano de Jane, con esa banda que era Mística Espiral (con el fino habíamos planeado una banda tributo, pero nos dimos cuenta de que sólo había uno, o dos temas).
El problema de Daria era la coextensividad de la ironía, que de hecho forma parte de los rasgos de carácter de los hipsters, y todo ese movimiento parte de un Chernobyl cultural (del que ya se venía hablando en ebm, NSNQST, K-punk, Adbusters, entre otros.
Por lo menos yo, genealógicamente, lo veo así

Brunomilan said...

Ya el termino de hipster se me termino de disdibujar del todo por qe Daria no tenia nada que ver con la nota de Adbuster. Daria miraba "Mundo enfermo y triste", vestia y actuaba apaticamente y odiaba socializar (ahora que lo pienso tiene mas caracteristicas con los slackers), y creo que los neo-hipster -como bien dijo Dag estan mas cerca de ser los antiguos caretas o chetos- son practicamente lo opuesto...

Agustin Acevedo Kanopa said...

Sí, es verdad, me fui un poco al carajo. Estaba por rectificarme, justo.
Sin embargo, toda la idea de la generacion x, y esas pelotudeces, de cierto modo hacian un uso bien posmo de la ironia ante todos los aspectos de la vida, que de cierto modo culmina en lo que es esto, que por suerte aun no lo llegue a ver con mis propios ojos (solo lo vi por fotos en el flickr de compass, hasta donde conozco, en montevideo no hay un grupo tan armado

COTOX said...

Daria estaba bien ,solo que en retrospectiva era un programa demasiado calculado para una sensibilidad nerd, con todos los lugares comunes para apelar a una "moral del resentimiento". No se puede esperar mucho de MTV, eso sí, Trent y Espiral Mística ftw

Viendo esas fotos me recuerda un poco a la movida pasajera del Electroclash , esa cosa de vestirse para ser visibles, muy socialite y descerebrada. No me interesa en lo más mínimo pero tampoco veo el desplome de la civilización. Habría que ver si hay cierto rechazo medio puritano a unos rituales de vestimenta demasiado afectados, que en realidad me parecen feos pero inofensivos. A mí el punky auténtico me parece igual de tedioso que estos seudoaristócratas cool. Tal vez hay que soltar un poco la teta de la "contracultura", porque a veces se le asigna un papel político que le queda grande. Igual ,mucho arte genial nunca tuvo que ver nada con eso

Manzanilla y Sal said...

La nerdidad como arma de levante es algo que también descubrí luego de la adolescencia (ningún guionista de tv pudo hacerme el favor de abrirme los ojos antes), pero que tiene una grave desventaja: no puede ser usada en todas partes.

En una facultad universitaria, en alguna reunión de amigos, funciona perfecto. Pero en una discoteca ponerte a hablar de la manera en que se ha tratado el amor en el cine europeo, como que no funciona. Y así, los que tenemos cero swing, estamos condenados a maldecir internamente a Morrissey por describir tan bien una noche blanca.

"So you go and you stand on your own, and you leave on your own"

Agustin Acevedo Kanopa said...

Yo al final de liceo pude curtir varios ambientes, en los que se hacía patente que las armas no valen igual para todos los lugares. Por un lado, comencé a frecuentar boliches -principalmente de cumbia (la electrónica es mucho más difícil para intentar acercamientos)-, y ahí todas las películas de Ozu o Kurosawa que hayas visto no te servían de nada, pero tampoco era tan verdad que había que saber bailar para levantar. Si fuese así, no me hubiera adscripto al hábito de ir a aquellos lados todos los fines de semana.

Agustin Acevedo Kanopa said...

Me acabo de dar cuenta de que también me olvidé de un tema gigante como Wild is the wind.
Para todos los gustos, acá está la versión de:

Nina Simone
David Bowie
Cat Power

Acúsenme de parcial, pero yo prefiero la versión de la señorita Chan Marshall, por razones que expuse en este post.
Cuál prefieren ustedes?

Walter Hego said...

Agustín: No conozco Wild is the wind, pero acabo de darme cuenta de que en la lista incluiste Into my arms, que, de las canciones que conozco, es una de las más hermosas.

Duroc said...

De temas de este estilo siempre quedarán fuera varios. Lo de "Stephanie" puede llegar a doler si queda excluída. Hay un video de una presentación de Alfredo en un programa argento, creo, que en la tribuna hay mucho uruguayo con bandera y toca Stephanie. Al mentón. Luego, aprovecho para comentar que "November Rain" personalmente la creo un opus por muchas cosas. Reconozco lo kitsch, lo pedante que puede ser, la estrategia del punteo central cuando Slash sale de la chica iglesia (donde ya cuando va caminando si pueden notar se ve que está quizá para acrecentar la imagen del violero. Técnicas audiovisuales quizá? Sí. Y acentuada por el mismo desierto. En el video de Estranged parece fueron a más y el tipo toca sobre el agua con tempestad y todo... A lo que voy es que ese tema (como el video, en su momento creo fue el más caro) me parecen, mas alla de todo, una cosa muy buena. Sobre todo luego del segundo punteo, ahí se pone en otro plano con el "And when your fears subsides and shadows still remains...". En fin, son gustos... Por el momento no sé qué tema recomendar. Lo que sí se me ocurre en el momento es una frase de un tema de "amor" el cual duele, y mucho.

"Con la baba en el ojo
te amé
y sentí
el color de tu piel,
sin moretones".


Y después el "Hello, hello, hello... heaven...". Eso duele.

H.I.V, "Buenos Muchachos".


pd: Si hablamos de Tom Waits, no cae mal mencionar "Grapefruit Moon".


Un saludo Agustín.

Agustin Acevedo Kanopa said...

walter hego:
Into my arms es un temazo, que extrañamente no me fascinó de principio, pero que me fue gustando más y más a medida que lo escuchaba. Como diría phibrizoq, un grower.

duroc:
Yo suelo guardar cierta simpatía hacia todas las canciones que llevan al carajo el paradigma de una movida, y ciertamente, nunca voy a terminar de guardarle cierto cariño a un tema, que, después de todo, formó parte de mi adolescencia. En ese sentido, siempre disfruté Breaking the law por razones similares.
Más allá de esto, Guns es una banda difícil de sentir simpatía, sobre todo por el imbécil que la comandaba, y algunas baladas pretenciosas que me persiguieron como un súcubo durante mis años mozos (además, y esto posta, siempre odié Sweet child of mine)

Con respecto al tema de Buenos Muchachos, bien sabes que es uno de mis temas favoritos, pero aún así, el ambiente es tan jodido, tan ominoso, que yo no le veo mucho cuarto para el amor. Extrañamente, creo que en Buenos Muchachos predomina la amistad por sobre el amor.

Duroc said...

Agustín, comparto 100% el concepto de guardar simpatía a temas que nos hayan dejado algo más allá que luego quizá uno pueda sentir algún cosquilleo de verguenza, digamos. Yo en 1992 tendría unos 12 años y en la mochila tenía escrito nombres o carteles de bandas como: Metallica (and justice for all), Sex Pistols (nevermind the bollocks) NIRVANA, Iron Maiden. Guns, Sumo, Redondos, Ramones, Doors... y algunas más y en un costado tenía chiquito "Ace of Base". Sorry man, lo reconozco, en esa época pasó eso. Lo que sí que no hay que disfrazarse. No hay que arrepentirse, la edad es clave quiza, pero bueno, lo que rescato fue el haber tenido esa edad y más allá de ciertas modas recuerdo como si fuera hoy lo que sentí casi a los 14 años cuando mr. Cobain terminó con algo. Eso lo recuerdo también. Fue algo como haber perdido una especie de "referente" en su momento, el 5 de la cancha, bah, no se si sólo en aquel momento...

Y sobre el tema de Buenos quizá no me expliqué bien, pero destaqué la frase que personalmente la veo como "amor" pero en un concepto de cripta, ominoso claro, quizá cuando se cierra el cajón, una especie de game over, un amor que suena terrible, un amor que se muere, dentro del concepto de la gran canción que es.

Comparto que en los Buenos Muchachos se destaca el elemento de la amistad, abstracto pero sí. Quizá por algo despiertan ciertas cosas en algunas personas. Vease también: "Monos"

Abrazo.

Agustin Acevedo Kanopa said...

El otro día había escuchado una interesante interpretación que hizo un amigo de De a dos mejor.
Al parecer, según mi amigo, esa canción, que resulta ser uno de los temas que más arengan a la fraternidad monística, es una apología a la paja:

"Ampollas de tragar la soledad
en manos que ya nada pueden dar
y cuando tu cerebro baja
por mi pantalón
y yo buscando la caricia que
nunca llegó


No sé si será acertada o no, pero, como la interpretación que hace Tarantino de Like a virgin en Reservoir Dogs, es una hipótesis que tiene sus puntos.

DagNasty said...

Agustín, segunda cita en tu blog y a mi me da un ataque de responsabilidad "y yo con estas mechas sin escribir nada decente sobre música en un año".
I´m your man de Leonard Cohen suena cachonda con una letra que parece escrita por un boxeador romántico pasado de whisky, está muy buena.
Un abrazo.

Duroc said...

Interesante teoría la de tu amigo sobre el tema "de a 2 mejor". ("Ampollas de tragar la soledad" no tiene porqué ser sobre ciertos inyectables).

Apología a la paja, jeje, si hay una que está en el Olimpo del culto onanista, no hay que pasar por alto: "Luna de miel en la mano", de Virus. Esta sí que lo es. Transcribo letra:


Tu imaginacion me programa en vivo,
llego volando y me arrojo sobre ti,
salto en la musica, entro en tu cuerpo,
cometa Halley, copula y ensuegno.

Tuyo, tuyo,
luna de miel,
luna de miel.

Tu madre no podra interceptarme,
perfecto hermoso, veloz luminoso,
caramelos de miel entre tus manos,
te prometo una cita ideal,
adorando la vitalidad.

Tuyo, tuyo,
luna de miel,
luna de miel.

Tu imaginacion me programa en vivo,
llego volando y me arrojo sobre ti,
salto en la musica, entro en tu cuerpo,
cometa Halley, copula y ensuegno.

Tuyo, tuyo,
luna de miel,
luna de miel.

Caramelos de miel entre tus manos,
te prometo una cita ideal,
adorando la vitalidad.

Gozo, tuyo,
luna de miel,
luna de miel.

Por Federico Moura/ Eduardo Costa.

Agustin Acevedo Kanopa said...

dagnasty:
Ja, no conocía ese tema, yo sólo escuché Ten new songs y los tres primeros Songs....
Es la quintaesencia del amor comprendido desde la alienación, casi una canción fetichista.
Con respecto al fotolog, si, se extraña esos textos con fotos a vinilos que posiblemente nunca pueda adquirir, como ese de Robyn Hitchcock con texto que habla de un amigo argentino.
Saludos

duroc:
Hay unas cuantas canciones sobre la paja, creo que Dancing with myself, de Billy Idol trataba sobre el mismo tema, así como Blisters in the sun, de los Violent Femmes, Orgasm Addict, de los Buzzcocks y Praying hands, de Devo.

You got your left hand,
You got your right hand,
The left hand's diddling,
While the right hand goes to work


Habría que hacer un post exclusivamente de este tema

Walter Hego said...

No tiene nada que ver con el asunto de la entrada, lo sé. No obstante, están todos cordialmente invitados a sumarse al
boicot a Montevideo.comm.

rodri said...

"I Touch Myself"! de the divinyls!!

rodri said...

y los guns tienen algun buen video suelto como este:

http://www.youtube.com/watch?v=i1atFystIzA&feature=related

Duroc said...

Olvidé decir en mi comentario anterior un par de cosas sobre Dave Matthews Band.

1- "*41" es un temazo, más allá que a mí me cuesta separarlo del gran concierto y dvd que es "Listener supported".

2- Hace un tiempito murió el morocho que tocaba el saxo en DMB. Una cagada. No sé en qué andan ultimamente...

Rodri, ese video... Me recuerda a los programas nocturnos del Nono Carbone de los early 90's. La primera línea del tema es para tener en cuenta: "It's a critical solution and the east coast got the blues, it's a mass of confussion like the lies they sell to you".

Otro videito en vivo que en su tiempo provocó un desastre "a mayores". Si lo ven de cierta manera, tiene que ver con lo que hizo el juez Prudente el otro día en el partido de Nacional y Villa Española:

http://www.youtube.com/watch?v=pomIFCkmHX8&feature=related



Saludos.

Duroc said...

Me quedó el link a la baladita más tierna, de la banda de ultima mención. Ni una sola palabra linda en la letra. Con nombres, apellidos y todo:

http://www.youtube.com/watch?v=1afXZslc9w8

Sobre dicha canción escuché que está (junto a otras del señor Springsteen) en el ultimo film "The wrestler", de Darren Aronofsky ("Pi", "Requiem por Ellen Burstyn", "La fuente"), con Mickey Rourke a la cabeza como luchador decadentisimo, la nueva novia de Marilyn Manson en el reparto y Marisa Tomei de stripper (camión). Esta pelicula ganó el fin de semana pasado el Leon de Oro en Venecia. Acá ni a palazos se estrenará, más allá de eso...

Agustin Acevedo Kanopa said...

A mi Garden of Eden siempre me pareció un tema medio ridículo, sobre todo por algunos versos que me rechinan.
En realidad hay un porcentaje importante de videos de Guns'n roses que me parecen ridículos, ahora que lo pienso, no se me ocurre uno que no me de un poco de gracia o algo de vergüenza ajena
Si quieren ponerse nostálgicos, no duden en seguir este enlace

http://www.youtube.com/watch?v=5ZVxJ6BJ6Ps&feature=related

duroc:
no tenía idea de la muerte del saxofonista, el tipo no tenia mas de cuarenta años.
A mi, Darren Aronofsky me parece un turro barbaro, pero en contraparte soy un gran fan de Mickey Rourke, y Marisa Tomei me parece de esas mujeres que no son visualmente despampanantes, pero que igual me resultan tremendamente atractivas. Así que, pese a mi antipatia hacia el director, es posible que me la termine bajando

rodri said...

No puedo evitarlo, el karaoke me resulta muy cómico...
Hace tiempo q no veía lo de St. Louis, brillante.
Aronofsky turro?

Duroc said...

No comparto para nada lo del turraje sobre Aronofsky, pero son gustos.

Y ese video de Zero, de la cripta mismo... Ese tema sí es una nostalgia, pero no la mía.

El otro día, viendo en youtube alguna cosita, descubrì algo que sí es parte de mi nostalgia. Sobre todo por la pelicula. Lo comparto. Saludos. Paso el link:

http://www.youtube.com/watch?v=lGiTnzY7g14


Y sí, lo de St Louis fue un despropósito, y tiene algo de relacion con algunas decisiones del futbol uruguayo de los ultimos dias, sobre todo cuando dejas a 15.000 personas varadas. En el caso de este concierto la cosa se fue a mayores y habia mucha gente mas.

Un gusto, me voy a morfar.

rodri said...

Siguiendo lo de St.Louis me encontré con esto y me cagué de risa:

http://www.youtube.com/watch?v=CX5JBsKih0c

la mejor parte es cuando liam lo quiere torear cuando ya estaba todo controlado

Agustin Acevedo Kanopa said...

A mi Aronofsky me parece uno de los tipos más efectistas y sobrevalorados de la vuelta, y el montaje de requiem por un sueño representa todo lo que no me gusta del cine post-MTV.

Con respecto al video de Zero, por supuesto, no me dan los numeros, tampoco es mi nostalgia (pero hay veces que siento nostalgia por cosas que no vivi)

Bueno, con respecto al vid de Alice in Chains, ya te lo venía diciendo, toda esa escena (SOundgarden, AIC, STP, etc.) medio que me pasaba por el costado. Incluso, era tanto lo que me bombardeaban mis amigos que llegue a odiar a temas como Creep, de Scott Weiland.

Ah, y tampoco me gustaban los californianos RHCP

roger said...

Walterego estas en todos lados. Mucho lobby al pedo. Conseguite una vida.

Lucia said...

Justo ayer fui al solis a ver a Cabrera y Fransisca Valenzuela por los 100 años de Allende, y de todos los temas de Cabrera me quede con uno, que ahora me vengo a enterar que es "el tiempo está despues" (no tenia ni idea del nombre). Que lindo tema!!


Un día nos encontraremos
en otro carnaval
tendremos suerte si aprendemos
que no hay ningún rincón
que no hay ningún atracadero
que pueda disolver
en su escondite lo que fuimos
el tiempo está después.

simplemente hermoso!!

Agustin Acevedo Kanopa said...

Tenía muchísimas ganas de ir a ese concierto, hace muchas fechas que me vengo prometiendo ir a ver a Cabrera, y la Valenzuela me parecia un poco mas interesante que Venegas y todas esas minas pop anémicas que hay por la vuelta.
El tiempo está después es un tema gigante, y había hablado sobre el al final de este post:

http://degollandocisnes.blogspot.com/2008/04/otoo-en-canciones-fruit-tree-fruit-tree.html

(pensaba que había dejado el link en este mismo post, pero la version html del texo me terminó traicionando)

Walter Hego said...

Rog: Ta pegando fuerte la colonización mental, ¿eh, muchachito? Aunque al menos te tomaste el trabajo de traducir la frasecita al castellano, y algo es algo.

Bueno, traducime ésta, ya que estamos: sobate my pome.

Lucia said...

Si, lo peor es que cuando fui a comprar entrada no quedaba casi ninguna y me toco un lugar bien arriba y al costado del escenario.y cuando fui quedaban pila de lugares vacios en la platea , que rabia! yo no entiendo esa gente que compra entrada y no va. En fin. El espectaculo estuvo bastante lindo. Fransisca Valenzuela tiene terrible potencial y es joven (21 años) asi que le queda mucho por explotar.

Y con respecto a una opinion del post yo conosco muchos hombres que tampoco pueden estar solos y "se cagan un importante trozo juventud, entrando y saliendo de relaciones cuyo único fin es ese", no creo que sea un tema de genero(aunque puede ser que se de mas en las mujeres)sino un tema de inseguridad y de no poder estar solo.

roger said...

Qué malo que sos walter! Sos una desgracia ¡¡¡Hasta el mismo google te censura!!! Me importa 3 carajos montevideo.com y todos los portales y sus reglas internas. Vos hacés lobby de tu blog de cuarta en todos lados. Es muy malo en serio.

Y no resucites, MUERTO!


Walter hego traducime esta: Get a life!



Un saludo a Agustín, muy bueno el blog.


Walter Hego aprendé algo de acá, payaso!

Walter Hego said...

Rog: Callate y seguí sobando, pibito.

Agustin Acevedo Kanopa said...

lucia:
El tema es que sobre las mujeres (al menos las uruguayas de clase media, media-alta) pesa un imaginario social diferente al del hombre, y a pesar de que su peso no genera una relacion de causa-efecto biunívoca, tiene cierta relevancia que se ve a simple vista. Por más primitivo y reduccionista que suene, la idea del hombre como cazador y la mujer esperándolo en la cueva sigue tristemente imperando, cosa que no solo le juega en contra a la mujer, sino a los hombres mismos. No es la misma presión la que cae sobre una mujer soltera de treinta, que sobre un hombre de la misma edad (que puede hasta ser visto como un simpatico ladies man), y eso la lleva a comenzar a desarrollar relaciones piloto durante la temprana adultez, resultando en la mayoria de los casos, una perdida importante de tiempo.
Pero claro, tambien esta lleno de hombres inseguros que necesitan tistes simulacros para creer que son queridos

roger y walter:
roger, gracias por los comentarios, pero el walter es libre de promocionar lo que le parezca en el blog (incluso asi sea una fiesta swinger con adolescentes de singapur recien llegadas al puerto en un container de Palms truchas).
El Walter es de la casa.

Walter Hego said...

Gracias por la hospitalidad, don Kano.

Lucia said...

Si, puede ser. Igual creo que estamos viendo dos aspectos (sicologico y social) de un mismo fenomeno.

Agustin Acevedo Kanopa said...

Es que, lo psicológico es social

Lucia said...

La primavera en aquel barrio
se llama soledad
se llama gritos de ternura
pidiendo para entrar
y en el apuro está lloviendo
ya no se apretarán
mis lágrimas en tus bolsillos
cambiaste de sacón

patodebiarritz said...

Qué bien estuvo la subida del video de AIC en vivo!!!!!!

Si faltarán tipos como Layne... RIP.

Oldboy said...

off topic: Como es un declarado fan de "Mi vecino totoro" aviso que ya se puede conseguir en Internet "Ponyo On A Clif" la última de Miyazaki con muchas reminicencias a Totoro.

Subtitulos en SubDivx.

Ama-gi said...

Agustín, dame tu opinión sobre Bert Hellinger.

Anonymous said...

te invitamos a ver un graaan documental(GRATIS),la historia mas grande jamas contada.
no pueden ocultarnos el fradue por siempre

http://video.google.com/videosearch?q=zeitgeist&emb=0#q=zeitgeist&emb=0&qvid=zeitgeist&vid=8883910961351786332


y acà està la pagina del movimiento,cada vez somos mas uruguayos
http://thezeitgeistmovement.com/

Anonymous said...

Yes exactly, in some moments I can say that I acquiesce in with you, but you may be considering other options.
to the article there is stationary a question as you did in the fall delivery of this beg www.google.com/ie?as_q=longtion slideshow pro 5.0.0.10 ?
I noticed the axiom you procure not used. Or you partake of the pitch-dark methods of development of the resource. I suffer with a week and do necheg