Tuesday, October 09, 2007

Escopofilia
Todos los cinéfilos somos en cierto modo unos perversos. No es algo que lo haya dicho yo, lo dijo Bertolucci en boca de sus personajes “The Dreamers” y posiblemente lo haya dicho en algún momento Žižek, pero me parece una afirmación profundamente verdadera. Somos un voyeur, una persona con prismáticos viendo desde nuestra butaca lo que sucede en el edificio vecino, rindiéndonos a la escopofilia de ver los amores, las muertes y todas las bondades y bajezas humanas como una vieja que logró interceptar la conversación telefónica de un vecino, como un adolescente que revuelve los cajones de la ropa interior de una vecina suya. Lo increíble del cine es que la ilusión persiste, sabemos que las cosas no están ocurriendo, que son sólo imágenes proyectadas en una pared, pero por dos horas sufrimos, le deseamos la muerte o buenaventura a los personajes que observamos, como disfrutando esa mentira blanca que es la ilusión de estar dentro de una escena real. Estuve viendo la excelente película de Slavoj Žižek, “The Perverts guide to Cinema” y todo lo de lo que estoy hablando lo dice mejor el esloveno: “Cinema is the ultimate pervert art, it doesn’t give you what to desire, it tells you how to desire”/ “The art of cinema consists in arousing desire, to play with desire, but at the same time keeping it at a safe distance, domesticating it, rendering it palpable”. Es una película altamente recomendable, incluso para quienes no tienen muchos conocimientos de psicoanálisis o teoría lacaniana, ya que en conjunto con las escenas, el tipo baja bastante la pelota al piso.
El otro día venía hablando de la escalada patológica de mi insomnio, y hoy en terapia decubrí una particularidad de la que por alguna razón no me había percatado: en los últimos meses, el único momento en que he visto pélículas es entre las dos y las cinco de la mañana, lo que lleva a pensar (muy fenomenológicamente) que si me empezara a acostar muy temprano, iría eclipsando mi pasión por el séptimo arte. Muy probablemente sea una forma de autoconvencerme de que hay algo bueno en estos desvelos, pero al menos constato de que la mayoría de mi producción literaria, ensayística, cinéfila, en fin, todo lo referido al arte, cobra vida propia en esas horas donde todo el mundo duerme.
A continuación hay una serie de revisiones mías sobre cinco filmes con los que compartí mis desvelos en el último mes (Happiness, Stranger than fiction, Mefisto, Blue Velvet y Wild at Heart- bueno, estos últimos dos los vi en Dodecá), que en apariencia no tienen nada en común, pero que de cierto modo tienen una especie coherencia interna con el cambiante estado de ánimo de mis últimos días.
En fin, les invito a que compartan mi enfermedad.

Happiness (Todd Solondz, 1998)
La provocación, el odio hacia la moral oficial, la reacción ante la hipocresía de la sociedad dominante, más que algo posmoderno, se ha afincado como un continuum del ser humano. En esa lucha entre el clasicismo y la vanguardia, muchos artistas escapan a la revolución formal y abrazan a una revolución de contenido, intentando convertir sus obras en verdaderas balas contra el statu quo de su época. Creo que esta película está, en el sentido de su vehemencia contra la hipocresía de la moral burguesa, a la altura de “El discreto encanto de la burguesía”, cualquier libro de Hubert Selby jr, o el disco First Issue de Public Image Ltd. Es un puño americano contra todos los valores establecidos, todas las murallas de adquisiciones y poses que pueden atisbar a alguien a sentirse feliz o al menos seguro, es arte violenta, cruda y graciosa, como la fuerza del ello llevada a la acción sin zaguanes entre medio.
Happiness habla precisamente de lo contrario a lo que indica el título, precisamente trata de la incapacidad de ser feliz en el mundo actual (o de ser feliz, a secas). No le busca una vuelta económica, no le busca una vuelta religiosa, las cosas sencillamente están completely fucked up. Es la misantropía en carne viva, una misantropía mucho menos afinada que la de Lars Von Traer, más al punto, incendiaria, venenosa. Entre los varios personajes que están vagamente conectados entre sí, tenemos a Phillip Seymour Hoffman, un LOSER (con todas las letras en Bloq Mayús) onanista y retraído que anhela a Lara Flynn Boyle, una escritora aparentemente exitosa pero con un vacío creativo que la lleva a “desear que la hubiesen violado de chica, así al menos tendría algo verdadero para decir", una supuesta perfecta ama de casa, cuyo esposo es un aberrante pedófilo (un Dylan Baker en el mejor papel de su carrera), un tipo que a sus sesenta años ya no siente nada por nadie y así, una serie de postales oscurísimas sobre la mediocridad y ficticia bondad humana.
La historia concentra su mayor tensión narrativa en Bill Maplewood (Dylan Baker), un tipo que en una de sus caras es un buen padre (quizás demasiado up tight, pero en definitiva bueno) y en otra un pedófilo sin remedio que recurre a todo tipo de artimañas (entre ellas, sedar a toda su familia) para lograr con sus cometidos. Lo mejor de todo es que la presentación del personaje no es una onda Dr. Jekyll and Mr. Hyde, realmente su actuación puede hacer convivir en su formalismo dos caras de esa misma persona de manera muy creíble. La escena de la película, sin lugar a dudas, es cuando el niño le pregunta al padre si es verdad que violó a su compañero de clase y este responde con toda naturalidad, respondiéndole ante sus interrogantes que “le hizo el amor”. Y el momento negro, negrísimo de la película llega cuando el niño le pregunta si él le haría lo mismo a él en el caso de encontrarlo durmiendo (extrañamente se siente una cierta tensión homosexual en la voz del niño) y el padre responde “No, I Would jerk off instead”…negro, realmente negro…

That's really disturbing shit
Stranger than fiction (Marc Foster, 2006)
Will Ferrell es el mejor actor de la nueva ola de comediantes del reciente milenio. Punto. Ha encontrado un sello característico, una versión purpúrea de toda reacción y modo de expresarse que hace mucho tiempo no se veía, desde casos mucho menos disfrutables (Jim Carrey). Así como Brando es Brando tanto cuando es un obrero hosco y sudoroso como cuando es oficial de guerra nazi, lo Ferrelliano se traspone en todos los personajes que interpreta, resignificándolos y dándoles un nuevo vuelo. Es verdad que las películas en que ha aparecido son bastante irregulares, desde su corta, pero magnífica actuación en Wedding Crashers, hasta deplorable Kicking and screaming, (pasando por la mediocre Melinda y Melinda), pero sin dudas, entre todos los comediantes que integran esa especie de rat pack cómico(Owen Wilson, Ben Stiller, Vince Vaughn, etc.) sin duda es quien dejó más claramente una marca y un estilo de actuación.
En esta película específica, se intenta despojarlo de todo el histrionismo característico de los personajes que interpretaba en SNL, y aún así no deja de ser Ferrell. Ferrell interpreta a un tipo gris, una célula más de ese engranaje del tejido de cúbículos que inunda el Estados Unidos posmoderno. Lo que lo hace tan particular, es el hecho de que todo lo que ocurre en su vida está completamente cuantificado con rigurosidad cronométrica, desde cuantas veces debe masticar, hasta cuantas cepilladas le da a sus dientes. Todo eso cambia cuando comienza a percibir que escucha una voz que narra todo lo que hace (se produce un efecto interesante y por demás gracioso, en el que la voz en off que narra la vida del tipo –y a la que nos veníamos acostumbrando- es percibida súbitamente por Ferrell, haciéndonos dar cuenta de que esa voz también tiene un rol más que narrativo en la película), y que puede predecir perfectamente todo lo que va a suceder (lo que se llama la omnisciencia de la tercera persona). Es así que el tipo escucha de esa voz que morirá pronto, cosa que lo atormenta tremendamente, produciéndose muchísimos cambios en su vida para evitar tal desenlace (obviamente el amor también está presente, con una Gyllenhaal que es difícil no quererla película a película). La cosa es que en cierta parte del film, entendemos que la voz es la de la escritora de una novela que él mismo interpreta (no le estoy pinchando el globo a quien no la haya visto, es algo que se intuye fácilmente en la primera media hora), generándose un efecto matrioshka bastante entretenido. La historia, por novedosa que pueda parecer, cae en el deslumbramiento de los cuadros dentro de cuadros, que se ha vuelto quizás en cierto cliché desde la excelente Adaptation, pero al menos no trata el tema como una vuelta de tuercas trucha al mejor estilo Shyalaman.
El momento perfecto del film, diferente a un juego de intertextualidad que nos podría brindar la trama, es una escena de amor llana y sencilla, pero modestamente perfecta y muy bien musicalizada, de la que no puedo decir mucho más de lo que dijo Dario en este post. Lo interesante que logra la película es que logra generar una simpatía con los dos personajes que interpretan Gyllenhaal y Ferrell, que a la vez nos causa cierta anguestia por la certeza de que el último morirá al final de la película, tal como escribe la novelista. El otro punto que me impactó de la película es esa idea de cómo uno como escritor puede desdoblarse por un momento y pensar de que los personajes sobre los que uno escribe pueden ser realmente personas que sufren el destino trágico que teje su mano, como el inmisericorde puño de Dios. En ciertos cuentos que he escrito debatí duramente conmigo mismo si debía matar o hacer fracasar a mi protagonista, teniendo que elegir entre un final más dramático y efectivo y uno más piadoso, comprensivo para con el pobre actor que interpreta lo que escribo, pero definitivamente menos efectivo para la obra que llevo escribiendo. Muchas veces pienso de que mis personajes están cansados de ser derrotados al final, de morir aleccionadoramente, de tener noches fatídicas sin sexo ni emociones, de encontrar la desgracia esperando entre baldosas sueltas o de darse de cabeza contra el duro espejo de la fantasía… hay veces que pienso que algun día se van a rebelar de alguna manera, es por eso que guardo una goma de borrar como pistola en mi bolsillo. Escribiendo historias uno se da cuenta la verdadera contracara de ser Dios, la responsabilidad del destino de todos los hombres...



Mefisto (István Szabó, 1981)
Mefisto es una historia sobre el poder y toda su destructiva capacidad de seducción. Hendrik Hoefgen es un actor de provincia, es decir, un actor bastante poco mainstream en la Alemania de los años 30’, en ese período fatídico previo al ascenso del nazismo. El tipo es una persona sumamente ambiciosa, planteando crear un teatro que llegue al pueblo, augurando una nueva dramaturgia que pueda ser exhibida en fábricas, en molinos y todo lo que se refiera a la vida obrera y campesina. Eventualmente sucede todo lo que ya sabemos, el incendio del Reichstag, la toma del gobierno por parte del partido nacionalsocialista, etc. La cosa es que en tras una exitosa primera tentativa de exilio, Hendrik recibe una carta de una admiradora suya (que casualmente es la esposa de un hombre de alto cargo del partido) que eventualmente lo tomará como protegido. La cosa es que el tipo decide volver y se convierte en el actor más popular de la nueva dramaturgia alemana, comenzando un ascenso precipitado de la mano del ministro alemán que lo considera prácticamente un hijo, designándolo ministro de cultura, o algo por el estilo. Por supuesto, varios antiguos compañeros de teatro (los mismos socialistas que bregaban por un teatro popular) comienzan a suicidarse extrañamente cabeceando balas en pleno movimiento o tratando de hacer fallidas pruebas de dobles con automóviles lanzados desde barrancos, y el tipo empieza a enfrentarse a los problemas morales y éticos de seguir en tal puesto tan anhelado.
Hay varios elementos de la película que me parecen sencillamente geniales. Primero, la forma progresiva en la que el tipo va cediendo a las órdenes de sus superiores, hasta ser uno de los directores de la nueva cultura alemana (por una ósmosis tan lenta, que nos damos cuenta demasiado tarde, tal como le sucede a él). También es rescatable la relación paternalista que se da entre él y su superior, la forma en que el primero lo sigue llamando Mefisto (un personaje que Hendrik intepreta), mostrándonos hasta qué punto es una marioneta del tipo. Otro punto interesantísimo que salta a la vista, es el discurso que pronuncia el mismo Hendrik sobre el nuevo arte nacionalista en una especie de arian-vernisagge, que si uno lo compara con sus anteriores discursos izquierdistas, todo lo dicho es prácticamente los mismos, señalándonos quizás que tanto la izquierda como la derecha y cualquier movimiento que se dirija directamente al pueblo, son caminos que diferentemente pavimentados conducen al mismo destino de poder y destrucción. Finalmente, hay una escena particular en la que al tipo los nazis lo meten en un escenario y comienzan a apuntarlo por múltiples reflectores, entrando este en una especie de desesperante ceguera, diciéndose a sí mismo que es sólo un actor. La naturaleza de dicho castigo es algo muy dantesco, el tipo quería reflectores, bueno, los tendrá a cada giro que dé, ese será su karma. Es increíble ver su rostro contraído, corriendo en la inmensidad de la masa oscura, como atravesado por esas cuchillas de luz, atontado como una comadreja encandilada por las luces de un auto. Y la realidad no se encuentra muy lejos, aquello le pudo haber ocurrido a muchas personas de alta cultura, tan sólo para citar un ejemplo a uno de los más importantes filósofos del siglo XX.
Ahora que repaso un poco el filme, me doy cuenta que el tema es prácticamente el mismo al de El último rey de Escocia, película sobre la relación entre el dictador Amín Dada y un joven y soñador médico escocés, película enteramente recomendable por la actuación descomunal de Whitaker (de los pocos reales merecedores al Oscar que recuerde en estos últimos años). Y así también podríamos poner en la misma bolsa a El padrino y otras películas emblemáticas del cine. En fin, creo que lo que hace triunfar a tales films es el hecho de mostrarnos como seres corruptibles, como personas con un precio diferente al dinero, pudiendo ser tan manipulables como los sujetos del experimento Milgram, tan pasible de emerger de nosotros el facho hijo de puta que todos llevamos dentro

Blue Velvet (David Lynch, 1986)
Con el fino, tuvimos la oportunidad de asistir a un curso de lenguaje cinematográfico de David Lynch, curso que no sólo daba las ventajas de poder discutir de ciertos recursos, temáticas y demás que se nos escapa por la poca bibliografía que hay en Uruguay (de Lynch sólo tengo algunas entrevistas de Cahiers du Cinéma y un excelente libro de Michel Chion), sino también de poder ver las películas en una sala de cine (ver películas como Eraserhead y Lost Highway en un vhs apolillado de Cinemateca es algo realmente imperdonable). Para mi la película de Lynch en cuanto a calidad y utilización de recursos es Mulholland Drive, pero, luego de ver Blue Velvet en pantalla grande, la cosa da para discusión. Lo que sí es seguro, es que es la película más emblemática de Lynch, la más cargada de imaginería y momentos lyncheanos (la canción de Candy Colored Clown, la violación de Frank Booth a Dorothy Vallens y el baile azucarado entre Laura Dern y Dale Cooper -no importa que se llame Kyle MacLachlan, para mí siempre va a ser el agente Cooper), la que maneja más temas en común, la primera en que le que da una dimensión al color igualmente impactante que a los claroscuros de sus anteriores filmes. Es así también, la película más sutil sobre su propio universo (no cuento a Straight Story), siendo la primera vez que no aparecen seres tremendamente deformados ni universos paralelos, sino una nueva dimensión más oscura y viscosa de la vida cotidiana (en este caso, el pueblo madereroLumberton).
Pero sin lugar a dudas, la película se la come, se la traga y deglute Dennis Hopper, con una de las actuaciones más espectaculares, frenéticas y perturbadoras que se hayan rodado en la historia del cine. Sus estallidos (cada tanto, y sin ningún preámbulo grita “Let’s fuuuuck!”), sus tics, manerismos, cada uno de sus parlamentos (es un lenguaje críptico en el que realmente nunca podemos sacar nada claro de lo que dice), lo convierte un uno de los personajes más angustiantemente impredecibles de la historia. Ver su rostro en cada cuadro merece ser puesto en cámara lenta. En una escena amenaza a Jeffrey con un cuchillo, el tipo se pinta los labios, le da un beso, por un momento parece conmovido por el tema de Orbison que está sonando en la radio, le dice con la voz quebrada, como si fuera un mensaje a decodificar “In dreams I walk with you”, le limpia la boca con un trozo de terciopelo y luego lo golpea en el estómago (todo esto mientras una veterana gorda baila en el techo de un automóvil).
Ya venía hablando de la escena de la violación en el post anterior, en relación a una perturbadora experiencia en la calle, en la que una vieja con nula retención esfinteriana fue protagonista (de hecho, hoy la vi de nuevo, gritando “Ayúdenme, ayúdenme, estoy dura, ¿cómo hago?!”, presencia frente a la cual huí despavorido tomandome un 62 que me hizo caminar ocho cuadras bajo lluvia, en fin, me estoy yendo de tema), pero debo remarcar una vez más lo impresionante de este momento. El tipo saca un extraño respirador y empieza a inhalar profundamente, mientras se arrodilla acercándose a las piernas de Vallens intercalando la función de padre y de niño a la vez, diciendo “don’t you fucking look at me” o “daddy’s coming home” y “Mami… mami” o “Baby Wants to fuck, baby wants blue velvet”, respectivamente. La escena está cargada de una violencia extraña, como si estuviéramos viendo desde la perspectiva de Jeffrey, pero como un niño viendo desde el ropero a sus padres tener sexo duro y parejo. Hay como una redimensión de esa escena originaria, como si fuese vista con los ojos de ese niño, ya que no hay desnudez ni aparente penetración, es el acto sexual imaginado tan violentamente como podría un niño con escasísimos conocimientos sobre la sexualidad de sus padres interpretar tan extraña escena(por ejemplo, como dice Chion, la voces apagadas de Frank y Dorothy atribuídas a un pedazo de terciopelo en su boca, podrían ser la explicación que un niño le da a la voces de los padres tapadas por sus besos o los mismos gemidos). Pero lo verdaderamente oscuro de la escena es la ambigüedad de Vallens, ¿ella es realmente una víctima de la violación o en realidad todo es una puesta en escena de un juego sadomasoquista en donde la que verdaderamente manda es ella? De una forma u otra, es probablemente una de las escenas más impactantes en la historia del cine, mucho más que la tan sádica como innecesaria escena de Gaspar Noé en Irreversible.

Wild at heart (David Lynch, 1990)
Si podemos considerar que David Lynch llegó a un nuevo nivel de sutileza en Blue Velvet, una sutileza en la que ya no era necesaria la existencia de un mundo alternativo y completamente extraño ni la incorporación de seres manufacturados por el propio Lynch (algo que se venía dando en películas como Eraserhead y Dune), para llegar a una nueva y tremenda dimensión de lo aterradoramente real, en Wild at Heart podríamos pensar que Lynch perdió toda esa sutileza ganada con los años. Viendo el film por segunda vez, en cierto modo mi inconformismo originario, lejos de aplacarse, se intensificó. Parecería como si el tipo hubiese llegado a ese punto muerto de autoindulgencia en donde en apariencia todo vale, pero en realidad se busca perpetuar un sello propio, una especie de gimmick que resulta tan poco emocionante como la última serie de un código de barras (no me tiren tomates, pero fue algo que precisamente sentí viendo Satyricon). Todo lo lyncheano aparece ampuloso, desmedido, hasta esperable, onda insert bizarre moment here. Las mismas escenas colectivas de marca Lynch, esas en donde todo parece sumergirse en un lago de conversaciones inconexas y absurdas y donde parece que todo el tiempo se detuvo, quedan muy por debajo de la famosa escena de la canción de Candy Cotton Crown (Blue Velvet) o la comida en la casa de los X (Eraserhead). Aparecen obesas bailarinas nudistas de vaudeville, ritos vudú cargados de imaginería sadomasoquista, y escenas, escenas y escenas (que parecen la misma rodada una y otra vez) de sexo fogoso y desenfrenado entre Nicolas Cage (Sailor) y Laura Dern (Lulla). Incluso, parecería que hasta el clásico catalizador de la separación entre los varios mundos que hay en Lynch (la oreja en Blue Velvet, La caja índigo en Mulholland Drive, el agujero en la capucha del Hombre elefante, etc.) parece volverse demasiado obvio y exagerado en la película, terminando en aquel guiño final al mago de Oz (que no comentaré para quienes no hayan visto la película).
Sin embargo, hay dos escenas que salvan el film: la violación verbal de Bobby Perú a Laura Dern, y la escena del choque presenciado por los protagonistas, sobre la cual me explayaré un poco. En esta vemos que Cage y Dern cruzan el Estados Unidos misterioso y abandonado de la carreteras interestatales y se topan con ropa desperdigada en el asfalto. Pronto ven el coche destrozado a un lado de la carretera y las víctimas mortales de dicho accidente. Pero entonces, justo cuando están en camino de abandonar la escena del accidente, se encuentran con una sobreviviente, aparentemente la hija de los muertos que, lejos de llorar la muerte de sus padres, está cercana a una crisis histérica por la pérdida de una cartera que suponemos le robó a su madre. Ella grita, camina de un lado para el otro sin percatarse del profuso corte que tiene en el cráneo y dice que su madre la va a matar (cuando sabemos que eso es bastante imposible, ya que sus padres están a unos metros nomás, tan muertos como la repercusión mediática actual de Jazzy Mel). Lulla trata de calmarla pero ésta se aparta, completamente obsesionada por el objeto perdido, mientras camina de un lado para otro, entrando y saliendo de la profunda oscuridad (como si apareciese y desapareciese –fort/da*). Finalmente, cuando está a punto de darse cuenta de la verdad (se rasca el cráneo que presumo abierto, diciendo que tiene el pelo pegajoso), se deja caer en el suelo, siguiendo obsesionada por the fucking purse, siendo la joven pareja protagonista de su absurda y espontánea muerte. Como primer punto fundamental, estaría ese miedo al enojo de sus padres, ese enojo completamente absurdo, pero tremendamente real, que perdura aún después de la desintegración física de sus jueces y castigadores. De cierto modo, vemos que la autoridad se ejerce mucho más allá del acto coercitivo, la voluntad de poder se sigue ejerciendo de una forma fantasmática más allá de la simple demarcación entre la vida y la muerte. Si lo pensamos psicoanalíticamente, de cierto modo sería un alegato en torno a la función superyoica de los padres, cómo los mandatos se perpetúan aún más allá de la misma presencia física de ellos. En pocas palabras, el pasaje de lo real a lo simbólico.
Pero sin lugar a dudas, lo genial de dicha escena es cómo Lynch materializa un elemento básico de su filmografía, que es el esquema acción-reacción y la noción de la separación de la parte del todo. Así como el operador de maquinaria del otro mundo en Cabeza Borradora tiene un papel incomprensible pero a la vez completamente treascendental en la vida de Henry, hay todo un mundo detrás de la mera acción/respuesta gobernado por las fuerzas del inconsciente, que parece demorar, transformar y pervertir la reacción sugerida, o al menos esperable. En este caso, la reacción de ver a sus padres muertos, se ve tragada por un vórtice y redireccionada hacia otro lado, un lugar del que no obtenemos más que la punta del iceberg, que es esa reacción absurda y desenfrenada de preocuparse por las reprimiendas ante la pérdida del bolso. Tal como a Lynch le fascinaba aislar ciertas partes de la anatomía de animales que disecaba, el tipo aparta una parte de la reacción del todo esperable, volviendo su escisión e individualidad con respecto al todo algo innombrable, absurdo y terrorífico (como decía, el ojo de un pato fuera de la cabeza es una pequeña piedra preciosa, con un brillo casi maligno). Estos juegos de alteración de la parte y el todo, ese desfasaje de tiempos que también se pueden ver en los fallidos playbacks, como mi escena favorita en la filmografía de Lynch (la escena del Club El silencio), hablan de un universo que sólo podemos ver cuando salta una tuerca de su engranaje, un universo que aguarda por nosotros como las hormigas debajo del césped verde de la escena inicial de Blue Velvet.

*Chiste psicoanalítico completamente nerd

41 comments:

Duroc said...

Agustín, qué cuenta? Era para comentarte que la freeway hizo una entrevista bastante jugosa a los queridos BM y lo que quiero que prestes atención es a la sorpresa, que es en el comienzo del primer video (son 3), le hacen un chivo a cierto blog. Al reírme primero, paso ahora a pasarte el link. Enjoy compadre! (no hablo de Coyote, of cors).

http://www.freeway.com.uy/2007/10/10/bm/

Cinéfila said...

Debo confesarte que leí solamente la primera parte del blog (las reseñas me las guardo para cuando tenga más tiempo).
Es cierto, los cinéfilos somos los que vemos la ventana de al lado. Nos gusta ser parte de historias en las que, simplemente, el creador nos hace que sintamos simpatía por determinado personaje o situación, tal como dice lo citado.

Las horas de la noche muchas veces terminan siendo las más fructíferas para la inspiración. Cuando escribo, muchas veces es cuando todo está en silencio, antes de cerrar los ojos para rendirme ante el sueño.

No creo que por dormir antes disminuya tu afición al séptimo arte. Mientras no dejes de ver cine y de disfrutarlo... no va a pasar.

Saludos

jorge R. said...

No lo lei, para manifestar mi calentura respecto a que no se toma el tiempo para responderme un mail....pongase las pilas.....

Agustin Acevedo Kanopa said...

duroc:
gracias duroc por el pique de la entrevista, la verdad que muy buena y sobre todo descontracturada.
Me cague de la risa cuando vi el link a mi blog en el primer video. Está buenisimo que lo que escribe uno sea tomado por otro a la hora de hacer una cosa completamente diferente

Cinéfila:
El tema es que viendo el film de Zizek el tipo no solo nos dice que sentimos simpatía, sino algo mucho más profundo y oscuro. El tipo habla de que va más allá del clásico formato de lo que se suponen que son los videojuegos, con los que se menciona que supuestamente permiten sublimar o descargar tensiones que tenemos en la vida diaria. En los videojuegos cuando matamos a una vieja en el GTA o cuando nos maravillamos con Frank Booth en Blue Velvet, en realidad no estamos descargando algo malo de nosotros, estamos identificándonos con la forma más sadica y jodida que tenemos dentro nuestro(capaz que la capa más verdadera de nuestra cebolla, eso que en realidad somos)

Jorge:
Perdoná por la demora, pero quería escribirte cuando tuviera más cosas que contar

DEG said...

Really really disturbing shit...

...aunque en realidad no es más que la expresión de un profundo deseo de heteroagresividad.

Will Ferrell, un gigante. Igual me gustan más sus papeles de humorista del absurdo, como Anchorman.

¿Por qué te parece innecesaria la escena de la violación en Irreversible?

Agustin Acevedo Kanopa said...

Aunque te parezca extraño, el mejor papel de Will Ferrell me parece el de Chazz Reinhold en Wedding Crashers. Actúa poco pero es im-pre-sio-nan-te. Realmente, desde "Cuestion de honor" (Jack Nicholson), nunca vi a un tipo que se robe una película en tan poco tiempo.

La escena de la violación de Irreversible me parece tan innecesaria como la película en sí. No es una apreciación moral, me parece que ya desde el plano formal me parece un burdo efectismo de un tipo, en el que hay mucho de gráfico, pero poco contenido. En sí, me parece como esas boludeces que hacen los pueblos de España para romper récords, onda hacer la bufanda más grande o la mayor cantidad de pedos concentrados en un ascensor. El tipo se proponía hacer una de las escenas más violentas del cine y bueno, sí, lo logró, pero sólo quedó en eso, una escena violenta cuya naturaleza gráfica y poco sutil no aportaba mucho a la película.
Igual, no es que haya odiado el film, pero sí me choca la pretenciosidad de Noé (algo similar que me pasa con el director de Kids)

Duroc said...

Bueno, leyendo lo de monosenlamesa paso a decirte primero que nada que te agradezco por ese comment sobre el "viejo". Ya había pasado Felisberto en las entregas y faltaba este amigo. Sabía lo de esa anécdota que pareció poner mal al jovato de ese pibe que le dijo lo de "Los adioses" y lo dejó pagando, ahí, de golpe. Hablando del viejo, contaba Dolly que cuando termino de leer "el perseguidor" de Ch P, de Julio Cortazar, se calento tanto que subio al baño y rompio el espejo. Master, emotions!! De acuerdo a que no puedas subir comentarios a la pagina es una cagada, ya que el que lo hace tiene que ser usuario del portal. Privilegio que no vale nada. Pero si hay una cosa, en la página, hacia la derecha hay algo que dice "contacto". Si ahí cliqueás me mandás el comment a mí, ya que de ahi la mayoria de gente digamos que escribe, los no usuarios y está bueno. El viejo la descose, no hay con que darle. Ademas me gustaria saber que cosas tenias para decir del "ladri di biciclette". Salute, aguante Lynch but not Will Ferrell. Abrazo.

Agustin Acevedo Kanopa said...

El golpe en el espejo de Onetti es uno de mis anécdotas favoritas de la literatura de habla hispana, y ciertamente Julio Cortázar siempre dijo que esa fue la mejor crítica que recibió en su carrera.
Hay una cantidad de anécdotas de cuando Onetti vivía con Thevenet, valdría la pena contarlas después.

Dele una oportunidad a Farrell, que es un cague de la risa

astllr said...

No estoy de acuerdo con tu apreciación de Lynch, principalmente cuando señalás el hecho de que existen elementos demasiado obvios, como la caja de Mulholland Drive, etc.

Me parece precisamente que su maestría consiste en trabajar hasta la saciedad la obviedad porque estamos ante un maestro, quizá el más grande, en su tratamiento del melodrama, género que, como todos sabemos, consiste en la manipulación de obviedades, tanto estéticas como emocionales.

Con respecto a tu interpretación de la escena del accidente carretero, hay mucho escrito acerca de la importancia de este tipo de escenas en su filmografía, que él mismo define como "ojo de pato" y que funcionan en el guión narrativo a nivel puramente perceptivo, herencia de su formación en las artes plásticas.

Es decir, dice el maestro, cuando vemos un pato empezamos por la cabeza, vemos después el pico, bajamos por el cuello y llegamos a las patas y entonces, quizá por la textura de patas y pico, se cierra el circuito perceptivo.

Bien, dice el maestro, pero allí está el ojo, que no tiene relación alguna con la "figura". Este ojo en relación a la figura, continúa, tiene una relación exclusivamente emocional, no tiene explicación posible en otros términos.

Todas las escenas de accidentes carreteros, en Lost Highway, en The Straight Story y en Wild at Heart no tienen ninguna función narrativa en el sentido convencional, es decir de acuerdo con una coherencia que se confirma antes o después, sino meramente como sacudón emocional que altera la percepción de todo el film.

theremin said...

Mira vos! No tenía idea de la existencia de la película de Zizek. Solo leí un libro suyo (bah una compilación hecha por él) me pareció interesantísimo y claro.

Es cierto que todos los cinéfilos somos un poco perversos, unos más que otros, los que ven los once minutos de la violación de Irreversible para mí algún problema tienen. Innecesario, coincido.
Me voy a ver XXY. Despues les cuento.

Agustin Acevedo Kanopa said...

astllr:
No sé en qué punto discrepamos, porque yo de ninguna manera traté el recurso de la caja indigo de Mulholland Drive como algo demasiado obvio (imposible de serlo en una de las películas que más me asombraron en mi vida). Quizás la confusión devenga en el punto de que digo clásico en vez de característico (en referencia a esos huecos mediúmnicos entre varias realidades). Lo que sí me pareció y remarco, es que a no ser en la escena del choque y la violación verbal de Bobby Peru, la película Wild at heart posee escenas que me parecen demasiado forzadas, perdiéndose la sutileza de sus anteriores películas.
Me parece pertinente lo que relatás en referencia a los accidentes, ya que tampoco considero de que deben analizarse desde una lógica puramente narrativa (tampoco deben hacerse desde una lógica psicoanalítica -en el sentido de creer que eso quiso expresar el director, aunque me parece que darle alguno que otro enfoque, por ocioso que resulte, es algo bastante entretenido).
Finalmente, la concepción del ojo del pato es posiblemente lo que más me impactó de todo el estudio crítico y entrevistas a Lynch (al parecer estuvimos leyendo los mismos libros), precisamente escribí un poema que se llama "El ojo del pato" en que me baso en esta premisa.

Theremin:
Todo lo que vengo leyendo de Zizek me parece clarísimo y muy pertinente, incluso lo referido a la crítica a la concepción del mundo de parte de Negri y co. (algo que le debe haber molestado a más de un gremialista de mi facultad). En el presente leí algunos artículos suyos (hay uno de Kieslowski que es sencillamente genial) y estoy por embarcarme en "Goza tu síntoma" uno de sus libros más cinéfilos suyos.

astllr said...

agustín, quiero leer ese poema ya.

lamento la confusión (alguien tendría que escribir sobre la mala lectura de los comments como un símbolo de estos tiempos).

de todas maneras insisto en que achacarle escenas forzadas u obviedad a Lynch (ahora me viene a la cabeza la bruja que aparece volando al costado del camino en Wild at heart) es cuestionarle al tipo su propio lenguaje, es como criticarle lentitud a Tarkovski o demasiado violencia a Woo.

Agustin Acevedo Kanopa said...

Tarkovski es, junto a Lynch, mi director favorito. Por extraño que parezca, ni en la primera vez que lo vi, viendo esa película que me hizo sentir muy estúpido (El espejo), sentí su manejo de los extensos plano secuencias como algo tedioso. Eso fue algo que sí me ocurrió viendo Megalexandro de Angelopoulos, en que me desesperaba viendo esa extraña actuación colectiva que parecía una coreografía humana.

Acá te dejo el link al poema "El ojo del pato". Después comentame qué te pareció

astllr said...

compartimos preferencias

gracias agustín, lo leo y te lo comento

Pez Rabioso said...

aguante todo pelicula donde actue Monica Bellucci

Pez Rabioso said...

léase toda

Marujita said...

Stranger than fiction no me pareció tan buena. La salvó un poco tener buenos actores capaces de hacer magia incluso con un guión mediocre. Tampoco me quedó muy claro si pretendía hacer una parodia sobre el conflicto del escritor o si sólo parecía una parodia porque era malísima. Veo que no tenemos los mismos gustos, Agus. Yo también prefiero a Will Ferrer en papeles cómicos.

Agustin Acevedo Kanopa said...

Y bueno Marujita, todo no se puede.
Tampoco estuve en un plan de decir que era mejor que una de Tarkovski (incluso puse que el tema al estilo ouroboros cinematográfico era un tanto trillado), pero sin lugar a dudas, la película también tiene lo suyo.

astllr said...

agustín, me gustó mucho lo suyo, tiene ese equilibrio lyncheano entre algo siniestro y algo muy cromático, pero bueno, es obvia la referencia al maestro.

Lo que más me gustó son esos cambios de escala que hace, el lunar-barco petrolero, la piel-mar, son imágenes muy buenas y muy inesperadas.

Son cambios de escala que tienen que ver siempre con el cuerpo, y es curiosa esta conexión entre cuerpo y ojo de pato, es muy buena en particular la del lunar perdido en el cuerpo.

El cambio de escala me hace acordar mucho a Ganges de Spinetta ("ven y pasta en mi espalda, oh buey...") o la hermosa Tiny Vessels de Death Cab for Cutie, esos barquitos que bajan por el cuello de la chica.

También hay unos cambios de escala muy buenos en las grietas negras del iris verde. Me hace acordar a un poema de Borges (odio citarlo) que no recuerdo el nombre (creo que es de Los conjurados) que termina diciendo "y en las grietas está Dios, que acecha".

Agustin Acevedo Kanopa said...

Me alegro de que le haya gustado el poema. Le cuento que lo que dice sobre los cambios de escala es interesante ya que es algo que precisamente funciona con el cine de Lynch, sobre todo la escala entre varios mundos o entre lo mundano (por antonomasia, ya que hay algo que siempre supera a lo mundano en Lynch) y lo cósmico. Un excelente ejemplo de ello creo que es la escena de Eraserhead en donde hacen la prueba de borrado con las gomitas de los lápices hechas de material encefálico. En un momento, el científico/ingeniero hace una raya y borra lo escrito. Luego se ven los restos de goma y las tira con el reverso de su palma. Ahí hay un salto de escala tremendo, convirtiéndose súbitamente esas pelusas de goma en polvo cósmico (danzando en el fondo negro, con los efectos de sonido increíbles que ya conocemos). Ese salto de escalas siempre me pareció impresionante, y de seguro aquello tiene mucho que ver con la misma formación en la plástica del propio Lynch.

Spinetta es un grande, y fue mucho lo que me influyó a la hora de escribir ciertos poemas

Le cuento que si le gustó "El ojo del pato", para noviembre, si todo sale bien, estaré presentando mi primer libro de poemas (la fecha de publicación y presentación del mismo está por verse, lo mantendré informado sobre el asunto).

astllr said...

espero novedades entonces

Con respecto a Happiness, qué puedo decirle más que que a Ud. le gustó más que a mí. Es más, a mí no me gustó mucho.

Hay películas, como tantas otras cosas que consumimos, que creo deberían darnos más de lo que les damos nosotros, dinero, tiempo, atención, etc.

Happiness me dio menos de lo que yo le di. Creo que es del tipo de películas que están pidiendo todo el tiempo que las miren, que usa la provocación de manera repetida, como si echara mano a una nueva cada vez que desconfía de lo que tiene que decir, y es una lástima, porque creo que Happiness tiene qué decir.

Es cierto, el gordo está brutal, con su colección de cinco gorritas en la pared, eligiendo cuál va a usar ese día donde nada va a pasarle.

Pero esa escena final del perro lamiendo el semen de la baranda, tan gratuita en su perversión después de haber bancado hora y medio de perversión sin límite.

No sé, si vas a desagradarme con tanta alevosía dame algo más a cambio que ese buen guión y que esa buena actuación.

No recordaba la escena de Eraserhead. Veré de verla de nuevo.

Pero me acordé de la Infancia de Iván, cuando al fondo de aquel cuarto en ruinas donde duerme el pibe, en medio de la guerra, se ve un círculo blanco y de repente nos damos cuenta de que estamos en el fondo de un pozo viendo para arriba, a la boca de un aljibe, donde está el pibe cuando era feliz.

Agustin Acevedo Kanopa said...

Puede ser que la película se vaya un poco al carajo con la misantropía gratuita (ojo que en el post, más que darle para adelante, remarcaba una y otra vez lo violentamente diletante que era), sobre todo en esa escena final que remarcás, en la que me levante cagándome de la risa y diciendo "no se pueden ir tan al carajo". Igual, sí, posiblemente me gustó más a mi que a usted, pero igualmente comparto eso de que la película está concientemente diseñada para el shock, pero después de todo a muchos de nosotros nos gusta Pink Flamingos (iba a poner el ejemplo del accionismo vienés, pero después me di cuenta de que ni a mi ni a nadie que conozca les entusiasma mucho esos tipos).
Lo que sí me llamó la atención es un papel que en apariencia aparece desapercibido en el film, pero me parece increíblemente logrado: el padre que ya no siente nada por nadie. Me parece que con lo poco que aparece, tiene un rol más que importante, yo diría que es el equilibrio entero del film, el tipo no es malo, pero sólamente prescindiendo de todos sus sentimientos. Es como si el director nos planteara lo ficticio y tramposo del amor, o los compromisos de los vínculos sociales, proponiéndonos materializado en este tipo el otro camino: prescindir de todos los sentimientos.

Finalmente, me acuerdo perfectamente la imagen de La infancia de Ivan, a mí también me pareció increíblemente lograda por el Andrei. Aunque le parezca extraño, junto con Andrei Rubliev, La infancia de Ivan fue la película que más me costó hincarle el ojo, pudiendo llegar a metabolizarla tras muchísimas tentativas. Igual, lo que hace Tarkovski con el tratamiento de imagen y ese control impresionante sobre los tiempos y el plano en films como Stalker, no creo que podrá ser igualado por ningún artista pasado ni futuro

Agustin Acevedo Kanopa said...

Por favor, en el último comentario, léase delatante (o bueno, delatora) en vez de diletante

astllr said...

Sí, es cierto, el personaje del padre es muy bueno, y es la presencia inquietante y casi desdibujada durante toda la película.

Es cierto que el tipo no responde a esa clasificación tan gringa entre "good" o "evil", es decir no es un Charles Manson, y seguramente sea una forma de hacer una crítica al american way of life en el sentido de que adaptarte completamente a una típica vida de suburbio de última logra transformarte en alguien sin sentimientos.

Pero también amplifica ese miedo del gringo al vecino, a los padres de los amigos de los hijos y a todo lo que no sea familia cercana, en el caso en que no sean padres abusivos.

Hay una imagen parecida a la del pozo en el Andrei?

Stalker, Dios, Stalker.
Es Chernobyl antes de Chernobyl.

Michel Wilheim Cacho said...

stranger than fiction es una pelicula poco ambiciosa, y sumamente buena, emma tomson esta para comerla, a will lo banco totalmente.

y... no se, a mi inland empire de lynch me gusto mucho y no vi mucho mas, tengo varias para ver de él pendientes entre las que nombras, pero inland empire, me sugiró onetti al instante, subjetiva mi valoración como todas pero de eso se trata todo

saluds

Agustin Acevedo Kanopa said...

Yo voy a iniciar una huelga de hambre para que venga Inland Empire a los cines uruguayos. Con cierto cuidado leí algunos cuantos comentarios del film (igual, a no ser con Con el hombre elefante, con la mayoría de las películas de Lynch no afecta que la gente te cuente de ellas, es como si uno se quejara de que alguien le anticipe lo que va a ver en un cuadro), y promete mucho, mucho.

Para mi, la prueba de fuego con Lynch es Eraserhead, si te gusta ese film se te abren las puertas a todo el universo Lyncheano.

Michel Wilheim Cacho said...

inland empire = emule + argenteam ;)

se le podrian agregar unos acidos tambien, y no esperar un argumento o no caer en esa trampa.

De todos los comentarios que lei en internet para mi muy muy pocos daban en el clavo, esperaré a ver q te parece.

salu2

astllr said...

espero tener quemador de dvd en poco tiempo, no puedo bajar pelis por ahora. Según me dicen amigos (no quiero leer reseñas y no escucho lo que me cuentan) Inland Empire es lo mejor que DL hizo hasta el momento.

No confío en que la traigan. Lost highway estuvo una semana en cartel cuando la trajeron.

Sobre Pink flamingos, me quedé pensando. Es una peli que más que provocación es la parodia de la provocación, o una provocacion que se destruye a sí misma.

Pero me hizo pensar que el final de Happiness parece una lejana referencia al final de Pink flamingos, donde segun recuerdo Divine lame una caca de perro.

Oldboy said...

Off-topic,
Acá tiene
una idea en plan balada para "she fuck with monkeys for the money".

Con Tarkovski he tenido problemas para encontrar el momento adecuado para verlo como ya sabe. Me ha quedado en la memoria el comentario de un amigo que es muy cinefilo - aparte de director - que me contaba de una pelicula de europa del este en donde se hacia una broma al famoso director.

En una escena, por la noche dos amigos se ponen a ver una pelicula y ven stalker, en la pelicula se imitan los movimientos de camara de la pelicula stalker, hasta que uno de los dos se levanta y se va a dormir. A continuación cuando el primero se va del cuarto se levanta saca el video de stalker y pone una pelicula porno.

Algo parecido a lo que me paso a mi.

Agustin Acevedo Kanopa said...

Le cuento que pareció muy prometedora su maqueta de "She fucks with monkeys for money". Ni bien termine de ver unos detalles del libro de poemas en que vengo trabajando, me pongo a laburar sobre las letras -puede salir algo muy bueno (me gustaron mucho esos sintetizadores que aparecen casi al final de la toma). En un mes más o menos voy a meterle un poco más esmero al tema.

Con respecto a Tarkovski, hay algo que es innegable, y eso es que es un cineasta que requiere un determinado setting para poder apreciarlo realmente (por lo menos en las primeras aproximaciones). A mi me pasó algo similar, pero con Zerkhalo (El espejo), película que muy poco inteligentemente siempre dejaba para lo último y la miraba recién a las cuatro de la mañana, sin poder aguantar más de media hora la mayoría de las veces. Esto provocó no sólo que me sintiera realmente estúpido (realmente, me vino una sensación de desamparo por no tener puta idea de qué se trataba el film) y que me comiera una multa bastante grande en cinemateca (me la quedé como una semana y media, lo que me hace acordar que no devolví Masacre ven y mira, que la tengo encanutada como hace dos semanas). Bueno, me voy a devolver las películas...

Oldboy said...

Tomeselo con calma, yo no tengo prisa .
A lo mejor le envio otra idea mas rockera para variar.
En todo caso tire comentarios (el.oldboy@gmail.com) que yo iré modificando la base.
¿Está familiarizado con el "Acid" o algun otro soft de audio?

Yo sigo buscando algun momento para ver Stalker, Dumplings, Takeshis, etc, etc.

Por ahora he podido ver y recomiendo "Superbad" ... es como Porkys pero con cabeza (¿?).

ahh... y hablando de Lynch a nadie le gustó "Una historia sencilla" (The Straight Story)?
..
y que mala que era "Dune".

Diegzor said...

Me mataste, Agustin. No vi ninguna de las cinco. Aunque si, debo decir que estoy bastante de acuerdo sobre tus comentarios de Will Ferrell, aunque me queda la duda de si Ben Stiller no es mejor.

El fin de semana vi Blades of Glory. Es despareja, pero tiene cuatro o cinco chistes increibles. Un grande, Will.

Agustin Acevedo Kanopa said...

Oldboy:
Sí, yo también me lo tendré que tomar con calma (me acabo de dar cuenta de que estoy cursando cuarto de psicología, tengo muy olvidada la facultad).
Con el ACID estuve oficiando de productor para un músico amigo, así que no habrá problema de comunicación (yo usé hasta el 8.0), así que nos mantendremos en contacto sobre el tema.
En referencia a Straight Story, no tengo nada que achacarle, es una hermosa película y tiene un final perfecto, aunque queda un poco descolgada de lo que es la filmografía lyncheana. Concuerdo con tu visión de Dune, pero yo nunca la consideré una película plenamente de Lynch (el no jugar en terrenos muy sobredimensionados fue una lección valiosa que aprendió de ahí). Viendo el vaso la mitad lleno, se la puede considerar un primer ensayo fallido sobre el trabajo de la imagen en color, que le permitió hacer una película como Terciopelo Azul.
Con respecto a Dumplings, creo que no hay ningún momento adecuado para verla, es una película que te descolocaría aunque estuvieras flotando en un útero de terciopelo.

Diegzor:
Todavía no vi Blades of glory (me estoy quedando con el cine,ya me perdí todo el ciclo de Kaurismaki en Cinemateca por mi tremenda boludez, y veo cómo películas que me gustaría ver son descolgadas de la cartelera -más allá de las críticas que se le hayan hecho a la trama, tengo ganas de ver en el Casablanca La maldición de la flor dorada, que tiene pinta de ser un gangbang visual sin precedentes).
De todas las películas que recomendé, más allá de cualquier film de Lynch, que es una experiencia de por sí, te recomiendo que le pegues una ojeada a Happiness, la cual la podés alquilar en formato DVD en Videoimagen (Benito Blanco y Bvar. España)

astllr said...

El final de The straight story es hermoso realmente, lo iba a describir pero prefiero no hacerlo.

Sólo quería decir que hay un curioso "ojo de pato" en esta película, porque en un momento el tipo se encuentra con una mujer que atropelló a un ciervo en la carretera. Entonces, típico ojo de pato: tragedia, shock nervioso, descontrol.

Pero en la escena siguiente el viejito sigue andando con la cabeza de ciervo instalada en el tractor como un trofeo. Es decir que el accidente tiene "consecuencias" en el desarrollo posterior. Es como un chiste a la crítica, como un chiste a sí mismo.

Luego se encuentra en un momento con un incendio. No recuerdo dónde leí pero este incendio es real, no es provocado, estaba ahí en el rodaje.

Lo gracioso y lyncheano es que tampoco es tan real, porque aparentemente era un incendio provocado adrede por los bomberos en una suerte de prueba que estaban haciendo.

DEG said...

Coincido con Diegzor sobre Blades of glory. Como sea, vale la pena pegarle una mirada.

Oldboy said...

Bocadillo de culturilla pop #23 (ideal para fiestas): Sabian que hay decorados de Dune de David Lynch diseñados por Dali.

Agustin Acevedo Kanopa said...

astllr:
Justo cuando estabas mencionando lo de la mujer al borde de la histeria por los ciervos que siempre termina atropellando, yo ya pensaba en sugerir la escena del fuego, ese fuego sin ninguna causa aparente que remite un poco a las escenas de los cerillos en Wild At Heart

Oldboy:
Lynch tuvo terribles quilombos con los decorados en Dune porque si bien eran bastante pipi cucú (termino utilizado por la escuela francesa para definir algo bello), no eran desmontables, lo que hacía que el manejo de cámaras en el set se hiciera en extremo dificultoso, materializándose esto en los planos bastante duros y fijos que caracteriza el film

DEG said...

gangbang visual!

Oldboy said...

... siempre pensé que había sido una tonteria que se había inventado mi madre lo de "pipi cucú".
En casa usamos ese termino toda la vida sobre todo para elogiar la calidad de una torta de fiambre o pascualina.

Pa que no lo venza el cansancio algunas series a recomendar (son mas faciles de ver a las 3 de la mañana):
* Dos metros bajo tierra
* Californication
* The IT Crowd.
* Masters of Science Fiction (los mismo de Masters of Horror)

Agustin Acevedo Kanopa said...

En casa usamos ese termino toda la vida sobre todo para elogiar la calidad de una torta de fiambre o pascualina.,
no habría poder resumir mejor la esencia del pipi cucu

De las series que mencionás, me había despertado cierto interés ver The It Crowd, pero lamentablemente soy muy poco disciplinado para un programa semanal (con el ultimo que me colgué fue con el genial Arrested Development, hasta que los muy hijo de putas lo clausuraron

languidalombriz said...

Sobre Stranger than fiction.

Todo muy lindo chicos, pero ¿a nadie le molestó que "la novela más conmovedora de la historia de la literatura" -o algo así, perdón por mi falta de nerdez- tenga un final tan ñoño como que el protagonista muera salvando a un niño bastante tarado que maneja una bicicleta en semejante avenida????
El hecho de que la autora lo "arregle" más tarde, por una inmensa culpa "de destruir a un ser humano de carne y hueso" ya no tiene ninguna importancia.
Realmente ese desenlace me arruinó los muchos minutos de película indie poco pretenciosa -a pesar de todo-, sensible, con una fotografía impecable, con música hermosa (me gusta mucho spoon y sí, la canción de wreckless eric, es maravillosa), con actores que me fascinan -amo a la gyllenhaal- de sabado lluvioso por la tarde.

Me ahogué con el buñuelo azucarado que estaba ingiriendo. Necesitaba expulsarlo.

Gracias

(PD. este comment irá también para otro blog amigo que postea sobre la película)