Sunday, November 11, 2007

Only silly hats allowed
Tenés a un personaje. Está solo, perdido en la inmensidad blanca del papiro. Luego le dibujás un plato de comida en el suelo y el personaje se alegrará de poder comer un poco de ese alimento blancuzco y granuloso que queda en la vasija. Pero vos estás creando la historia y no se la vas a hacer tan fácil: le das una cuchara gigante, más grande que él. El personaje extrañado toma la cuchara como si fuera un gigantesco estandarte y dice “mi cuchara es demasiado grande… mi cuchara es demasiado grande”, esperando que algo ocurra, cuatro, cinco veces. Y vos vas a sonreír sin achicársela, mirándolo como una diminuta rata desesperándose en un pequeño módulo de Skinner. Y entonces, como un Dios con una lesión en el área de Wernicke cedés a sus pedidos, y le dibujás un compañero. Aparece una banana gigante con piernas y brazos y dice “¡I am a banana!”
Tenés un hermoso paisaje, de esos que ves colgados en salones de liceos con frases sobre la amistad, la perseverancia o mentiras de ese estilo. Entonces agarrás la lapicera y en vez de citar un poema de Paulo Coehlo, escribís “Anal sex”.
Tenés una foto de Simone de Beauvoir, recortás una de Petinatti y con globos de conversación, hacés que la francesa le pregunte al pelado “¿te gustan los panchos?”, y este otro responde “siempre con condón”. A la misma foto le podés agregar un niño del Teletón, el bávaro pibe de La Pasiva devorándose la gigantesca masculinidad de un moreno, un bidet, Ronaldinho con un enema, y así sucesivamente, ad lib.
En el absurdo el cielo es el límite, uno revisa en el enorme baúl y se da cuenta de que no tiene fondo.
Es difícil rastrear en mí los comienzos de aquel humor tan particular, sobre todo porque para tenerlo es necesario que se desarrolle el sentido común. Uno tiene que tener ciertas ideas a priori para ver como se destruyen, y tiempo acostumbrado de exposición para que la sensación pase de ser de horror a desconcierto, de desconcierto a sonrisa, de sonrisa a carcajada, y de niño no hay suficientes evidencias, todo está permitido. El absurdo es un club secreto, un saludo decodificado por el cual se abre una secta con sus ritos de iniciación, sacrificios de vírgenes y comuniones varias. Aceptar el absurdo, a diferencia de la ironía, exige un espíritu sin mangas, menos dispuesto a encontrar respuestas, más permeable a un mundo arborescente de preguntas y sinsentidos.
El absurdo hace una separación tajante entre los que lo tienen o no lo tienen. Su falta ha hecho que mujeres pierdan súbitamente gran parte de su atractivo y que nos amiguemos con personas que nunca creímos entablar conversaciones.
Todo esto conduce a una premisa que parece paradójica pero en realidad no es:
“El absurdo es cosa seria”.
Alfred Jarry, Ionesco, Max Ernst, Picabia eran tipos que de haber tenido la logística, habrían emprendido una sangrienta guerra santa contra el sentido, que se cagaban a pedradas con otros artistas a la salida de los teatros, que podían tirar una cubeta de sangre a un político como performance, que estaban dispuestos a luchar por ese fin hasta las últimas consecuencias (y si no, repasen la vida de Artaud que es un manifiesto hecho carne). La exposiciones dadaístas eran todo excepto cómodamente entretenidas, simplemente graciosas, o sencillamente interesantes. Era un No!, gritado hasta romper la garganta. Como dice De Micheli, "Dadá era una especie de acrobacia volante sin red, era un mode de sentirse vivos en un continuo riesgo intelectual". Ibas a una presentación y te encontrabas con una muchacha vestida de primera comunión relatando versos obscenos, un hacha con la cual se le ofrecía a la gente destruir una escultura de Ernst, o Arthur Cravan borracho, arrojando ropa interior sucia al público mientras que se desnudaba. Esto es lo que me molesta viendo a los últimos avisos que empezaron a inundar la televisión uruguaya y argentina. Lo que antes era un simpático guiño absurdo, una cercana y riesgosa exposición al sinsentido (algo que parecía impensable hace no muchos años), hoy se convirtió en un adherezo, terminando con el aviso uruguayo de los treinta y tres impuntuales. Es decir, el absurdo sufrió su eterno karma, su palabra fue diseminándose hasta dejar de ser un dialecto oculto y chocante, hasta ser un slang aceptado por nuestros compañeros de trabajo, nuestros jefes y nuestras viejas. En el momento en que el absurdo se convierte en un recurso, todo está perdido. Fue algo que sucedió con los mismos parroquianos del Cabaret Voltaire, hubo un momento en el cual la gente ante la súbita irrupción de un tipo armado en una exposición dejó de irse corriendo despavorida y empezó a reírse frente al caño oscuro. Ese fue el fin de Dadá. Efectivamente, como son las condiciones de producción del dadaísmo, Dadá es un tipo muy peligroso para sí mismo. Y esto es precisamente lo que está ocurriendo hoy en día con el absurdo, el absurdo ornamento, ese absurdo que nunca llega a ser violento, el absurdo diet, sugar free, descafeinado. Los primeros comerciales ligeramente absurdos tenían el mérito de agarrar desprevenido al espectador, era un vórtice que acababa con el apriorismo de lo que puede ser un aviso de una bebida o empresa de telefonía celular. Centrándonos en el Río de la Plata, si bien no puede llamársele planamente absurdos, los avisos de La llama que llama, o ciertas propagandas de Quilmes dejaban a la gente sorprendida, rompiéndose todo aquello que exigía una estética y una puesta en escena comercial. Incluso, los primeros avisos de Sprite bajo el lema “La imagen no es nada, la sed es todo”, no tienen mucho que ver con el absurdo, pero de todas formas eran una especie de anti-aviso (aún partiendo de la lógica obvia de que todo aviso tiene el horizonte común de la venta), tirando abajo gran parte de la imaginería de lo que se suponía falicizante, o simplemente deseable. Pero efectivamente, hubo un punto clave en el cual todas las propagandas comenzaron a tener estos elementos, hasta el punto cúlmine de ese pésimo aviso de los extraterrestres que pasan ahora en el canal 12.
Incluso en el mismo ámbito de la programación televisiva hay un elemento que muestra la aparente victoria autocondenatoria del absurdo: Los simpsons fueron suplantando su humor principalmente irónico a cambio de un sinsentido cada vez más incipiente (en este punto se podría decir algo que para muchos es tabú: Los Simpsons fueron adoptando, copiando y reproduciendo el estilo de Padre de Familia, el padre imita al hijo, como una veterana divorciada que se pone la misma mini de su hija)

Todo esta introducción más bien enmarañada conduce a un video que vi recientemente, que me devolvió esperanzas sobre este humor tan vilipendiado.
Revisando blogs, llegué a este post sobre Don Hertzfeldt, un tipo más bien desconocido por estos lares. Antes que nada, dejo el video a su disposición, dando por sentado de que verán el mismo antes de todo lo que venga a decir después.


Rejected es pequeño corto trata sobre una serie de creaciones del director que estaban dedicadas a ser vendidas a ciertas compañías, pero las cuales todas fueron eventualmente rechazadas. Obviamente, de haber sido aceptadas, posiblemente hubieran generado un revuelo similar al de aquellos tétricos avisos de United Colours of Benetton. Hasta los tres minutos finales de por sí, las escenas no tienen desperdicio, generando en mí una risa macabra que hace mucho no sentía. Está la escena de “Only silly hats allowed”, en que aparece un tipo con un sombrero aparentemente normal que luego es masacrado por los otros de una forma más o menos mecánica (esta idea se potencia por el hecho de que el sonido de los golpes es más parecido al de una construcción, quitándole gran parte de su dramatismo), están las geniales y absurdamente sangrientas conversaciones entre dos hombres y el morbo y absurdo llega a su pináculo en el momento de el hombrecito nube que invita a todos a bailar, en una especie de felicidad incorrupta que súbitamente es invadida por un chorro de sangre que sale de su ano. Al comienzo, llega una ligera apreciación con tono de videocasete de libro de Ingles: “My anus is bleeding”. Pero todo el resto de los hombrecitos están entregados a la música, felices, embarcados en velocidad crucero en esa caja de felicidad que abrió el que ahora sufre. Pronto sus apreciaciones más bien inocuas se empiezan a llenar de un dramatismo directamente proporcional al rojo que inunda al cuadro, “¡For the love of god, my anus is bleeding!”, pero los otros están demasiado ocupados en disfrutar, bailando, con una felicidad imperturbable, mientras que el otro se ahoga en su propia sangre. El tema de la incomunicación es bastante recurrente en la filmografía de Hertzfeldt. En su primer film, “Ah, l’amour”, narra las violentas desventuras de un tipo que es prácticamente desmembrado ante cada intento de establecer contacto con una chica. En un principio las monstruosas negativas llegan ante invitaciones a salir, pero pronto las reacciones siguen siendo indistintamente violentas a cualquier tipo de acotación (al punto de pedirle la hora a una de ellas y ser aniquilado al instante). Pero sin lugar a dudas, el video más logrado en torno a este problema de comunicación es Lily and Jim, un video un tanto arquetípico en todo eso de las neurosis de las citas (algo de lo que nos terminaron hastiando series como Sex and the city y Ally McBeal), pero que sale a flote por la increíble capacidad de Hertzfeldt de resumir todo un cúmulo supurante de sensaciones en un par de líneas de expresión (algo en lo que el creador de Perry Bible Fellowship es un verdadero sensei de las montañas), y por la muy buena labor de las voces (interesting Fact: todos los monólogos y diálogos fueron improvisados por unos amigos no actores del creador, sobre los que se hizo el film). Igual, en estos primeros trabajos el tema de la incomunicación se percibe como algo más neurótico, algo de una persona inscripta en cierto circuito simbólico pero de los que no hay coincidencia entre las identificaciones y deseos de las dos personas. Ya en films como Rejected, la cosa es más seria y la comunicación ya no es con el otro en tanto objeto del deseo, sino al Otro referido al mundo simbólico, un problema de comunicación primigenio.
Pero entonces llegan los tres minutos finales de Rejected y todo cambia. Lo que en apariencia parecía una simpática galería de humor absurdo, naïve dentro de su extrema violencia, pega un giro radical, informándonos que con todas las negativas a su trabajo, los dibujos de Hertzfelt comenzaron a destruirse en mil pedazos. En un Apocalipsis de papel arrugado, todo empieza a desmoronarse, el cielo se cae y las mismas hojas, es decir, el marco vital donde están inscriptos los personajes se comienza a desintegrar. En la misma hoja aparece un agujero que va devorando a todos los personajes, los títulos se derrumban como gigantescos edificios y el papel comienza a arrugarse, a devorarse a sí mismo, quedando todo reducido en un último momento, el horror esculpido en el rostro de uno de los personajes, un registro de la dimensión del terror pocas veces visto en un dibujo animado, un grito mudo tan potente como el de la mujer del Acorazado Potemkin, de esos que los sentimos hacer vibrar las ventanas de nuestro cuarto sin necesariamente escucharlos.
Efectivamente, más allá de ser principalmente graciosos, en los films del estadounidense hay un latente sentimiento de amenaza, como algo que espera entre baldosas sueltas el momento justo para atacarnos por la retaguardia. En Billy’s Balloon, similar al film “Los pájaros” de Hitchcock, los globos, ese objeto que siempre simbolizó la esperanza, la impoluta infancia o la libertad (algunos términos de los cuales efectivamente también las aves se apropian), comienzan a atacar a los niños por ninguna razón aparente. En el demencial Animation Show, cualquier intento de hacer una disertación más o menos seria sobre lo que es la animación es invadido por un universo bizarro que, como queriendo amotinar la escena para mostrarse en todo su esplendor, penetra en el mundo, dislocándolo, haciendo hacer cualquier cosa a los personajes. Y entonces comprendemos que ese absurdo no es más que la mano de Hertzfeldt, un Dios inepto que no tiene puta idea de lo que está haciendo, o que es tan absurdamente violento como quién recibió el primer y fundante “No!” de Job (en el fondo, el dadaísmo no es otra cosa que nuevas formas de volver a repetir y gritar ese No! originario). La postura misma del dibujante como Dios se muestra en la menos brillante pero superiormente técnica “Genre”, en donde hay una interacción directa entre la mano del dibujante y un pobre conejo que sufre todos los experimentos de la creación.
Efectivamente, lo que sacude el mundo fraccionado, quebradizo de Rejected no es la sinergia cada vez más incontrolable de sucesos absurdos, como nos trata de hacer creer el director, sino precisamente lo contrario. Es cuando penetra el sentido que todo se comienza a desmoronar, todo ese mundo de objetos y escenas parciales sucumbe ante el vórtice del sentido, como si fuera una fuerza centrípeta que amalgama todo lo aparentemente absurdo de antes (como sucede con las hojas, que comienzan a contraerse, arrugarse, juntando todos los personajes que en un principio actuaban en escenas diseminadas sin ninguna coherencia lógica). Precisamente, al establecer este final Herzfeldt no hace otra cosa que matar al absurdo, dotándole de una función teleológica que no tenía antes. Comprendemos por fin que todo lo divagante, todo aquello que no tenía que ver entre sí, eventualmente estaba al servicio de un destino, ese final tan impactante y hermoso, pero tan cargado de sentido, ese final que acaba con todos esos otros simpáticos personajes que vivían inocente mundo apartado de cualquier coagulante simbólico.
De cierto modo se establece un continuum en lo que se refiere al dadaísmo, algo que creo que Tzara sintetizó en Dada+Dada=No Dada, o conjunto vacío. Efectivamente, viendo este asombroso final, vemos que Dada no puede aceptar ninguna esclavitud, ni siquiera la esclavitud de Dada sobre Dada. En cada momento, para vivir, Dada debe destruir a Dada
“(...) Dadá es el camaleón del cambio rápido e interesado. Dadá está contra el futuro. Dadá está muerto. Dadá es idiota. Viva Dadá. Dadá no es una escuela literaria, aúlla”
Tristan Tzara

25 comments:

DEG said...

Primero, novatos!

el fino said...

El absurdo es una dimensión complicada y peligrosa, una vez que se entra, no se sabe para que lado agarrar, y siempre con el peligro latente de que un día no sepamos como volver. Es un humor que en esencia es solitario: nadie jamás va a disfrutar de él gracias a una explicación de alguien que lo aprecie, es imposible compartir el chiste mediante un gesto descriptivo, y punto. Si se pretende entender, nunca va a surtir efecto (bueno, el absurdo muere cuando cobra cualquier significado, no estoy diciendo nada nuevo).

The Animation Show es lo mejor que he visto en mucho tiempo, sobre todo en los cambios de voces de los personajes, que cual caso extremo de esquizofrenia, van desde la más pura y lineal felicidad hasta la brutal locura de "My head is a giant egg!!". Y de repente, vuelve a su monólogo con total tranquilidad mediante un abruptísimo corte de cuadro.
Y el final...el final es mitológico.

Y ojalá en mi cable estuviera el 3er canal de televisión que miran Lily y Jim.

En fin, buen tema para un post, o dos.

"Let's all go to the lobby...
let's all go to the lobby...
to get ourselves a treat!!"

Anonymous said...

¿para cuando el post de "globo al aire"?

Agustin Acevedo Kanopa said...

deg:
Lo confirmo, te estás embarcando en un juego de velocidad, destrucción y muerte para ser el primero en comentar. Pegale una vichada al video, que parece haber sido creado exclusivamente para vos.

el fino:
Sí, concuerdo completamente en eso de que es muy dificil contar algun suceso absurdo sin perder mucho de la gracia. En sí, me remito de vuelta a los principios del dadaísmo, y está ese punto fundamental de que Dadá es arte hecha acción. Lo mismo con el absurdo, es un humor circunstancial, comburente y efímero, difícil de ser codificado en un lenguaje transmisible.
Posiblemente The animation show, partes 1, 2, 3 (dejo los links, cualquiera que se interese péguele un vistazo, no tienen desperdicio) es la veta más pirada de Hertzfeldt, y de seguro es el que más me hizo cagar de risa de todos. Precisamente, lo que es genial es sobre todo la primera parte, en donde hay una súbita irrupción de frases y cambios de voces, junto a mutaciones inesperadas, y después todo sigue su curso normal, ¡DAMN YOU ILLUSION OF MOVEMENT!, ¡BABO!, ¡BABO!, ¡BABO!.
Y a no olvidar el tipo agitando un chupa chupa, gritando de la forma más demencial que haya visto en mucho tiempo
Completamente desquiciado

el fino said...

DEG, si de verdad estás decidido a ser el primero en comentar, yo me pliego también a la advertencia de Kanopa: estás por entrar a un mundo de dolor, pronto te vas a ver inmiscuído en un juego de muerte peor que en los que se metía Steven Seagal en sus películas de Cine Montecarlo.

Brunomilan said...

me acuerdo que con un amigo hubo un tiempo que eran muy comun las conversaciones absurdas sin sentido que partian de alguna boludes del momento, pero lentamente se fueron perdiendo no se por que razon y hoy las extraño mucho. Lo raro del humor absurdo (creo vos lo decias) es que es excluyente: lo tenes o no lo tenes, lo entendes o te enojas contra el.

Mira esta pagina de unos amigos http://parabiendetodos.blogspot.com/, lee especialmente las historias de Zabaleta (empeza con las primeras)...

PD: yo ya acepte el desafio mutant sound, ahora espero que vos lances la primera priedra

Agustin Acevedo Kanopa said...

Gracioso brunomilan, porque yo ya había leído algunos zabaletas el año pasado.
El humor absurdo lo que tiene es que es uno de los humores con más riesgo de banalizarse, sobre todo cuando se vuelve un recurso, más que un fin en sí mismo.
El humor absurdo es tan autodestructivo en su propia lógica, que de hecho, a la hora de hacer el post terminé de atentar contra ese absurdo, dándole un sentido propio a una obra donde (para ser absurda stricto sensu) no debería intentar ser encontrada ninguna arista en común con el sentido. El mismo acto de enunciación de una obra absurda atenta contra la integridad de la misma.
Para el jueves, tenés la primera review del mutant sounds challenge

theremin said...

Hace un par de semanas mi primo y amigo me había pasado ese mismo video, me reí cuarenta minutos, sobre todo en la parte del asesinato al del sombrero.
Las publicidades argentinas son patéticas, puede que la última de Sprite Zero esté mejor por eso de usar la paradoja al decir "La onda cero por ciento no tiene onda, las cosas como son". Pero me entristece porque la publicidad, podría ser algo genial, no solo jugando con el absurdo sino con otros recursos, y en cambio nos trata como tontos, es sensiblera, nos explica todo y eso no nos gusta.
Es cierto que falta revolución, más Dadá, más sangre si se quiere.
Y nadie parece saber qué hacer al respecto.
Me gustó el post, y gracias por la palabra "arborescente". No la conocía y me encanta aprender nuevas palabras, sobre todo si suenan bien.

besos!

astllr said...

Que una publicidad, o cualquier otra cosa, no se entienda no quiere decir que sea absurda. Los publicistas se refugian en el absurdo para justificar su mediocridad "creativa".

Prefiero mil veces "Poné a Francella" que al reclame cool de Sprite como banalización del absurdo. PaF debe ser el único programa que trabaja el absurdo cómico en la TV actualmente.

No es casualidad que aparezca gente del teatro allí: Pinti, Carnaghi, la Briski y algún otro. Manejan el absurdo, en términos teatrales, con bastante oficio, siempre con el aditamento grasa de la revista porteña, pero lejos es el mejor programa de humor de la TV abierta (tampoco hay muchos).

Otra cosa, el dadá quedó preso dentro de los límites de la experimentación artística, nunca logró salir de allí. No es culpa del dadá, sino de la realidad del mundo que es mucho más absurda de lo imaginable.

En definitiva el absurdo se fue transformando en un asunto meramente "estético" que difícilmente refleja el absurdo de la vida cotidiana, es decir, me levanto de mañana, me baño y salgo a laburar sin que tenga, en el fondo, el menor sentido, a lo Sísifo, digamos.

Al absurdo artístico lo mató la incertidumbre contemporánea, por eso creo que la animación de H que presentás aquí es excelente, porque logra representar la incertidumbre (ese agujero negro, esas hojas arrugadas) que termina absorbiéndolo todo, incluso el absurdo artístico, gráfico o de cualquier otro tipo.

Agustin Acevedo Kanopa said...

El absurdo, como cualquier cosa medianamente revolucionaria (en términos no ideológicos) termina siendo captado y rejurgitado en un gimmick, un mero recurso estético (ayer aparecía Karina Jelinek vestida con una calza y un gorro de vaquero y decía que era media punk-sic-).
A mí con lo de la Sprite me pasan cosas un poco difíciles de conciliar. Hace un tiempo, en sus primeros avisos, me caía ciertamente bien esa burla a los avisos mismos, esa estructura de anti-aviso, pero de ahí que se los ponga al mismo nivel de los readymades de Duchamp, hay, no sólo un largo tramo, sino mundos paralelos de por medio.
Yo soy partidario de que el dadaísmo en sus mismas premisas contiene el gérmen de su destrucción. Concuerdo con el hecho de que el mundo es tan o más absurdo que las obras de los mismos dadaístas, pero creo que desde sus mismas premisas, la entropía de este movimiento no podría haber acabado de otra manera, independientemente del contexto.

El dibujo es grandioso, yo ya no pedía más que las escenas absurdas inconexas, pero el final, tan imprevisto como poderoso, lo deja a uno de caído de culo. Es interesante la idea que traés del video, yo lo había interpretado como la irrupción de lo teleológico como fuerza destructiva del absurdo per sé, algo que en alguna u otra medida fue pavimentando los caminos del dadaísmo al surrealismo

DEG said...

¿Es posible el absurdo, entendido como sin sentido?
Es decir, pensando en los elementos de una obra, ¿es posible que aquello los relaciona no tenga ningún sentido?
No estoy tan seguro de si una obra individual puede carecer de sentido. Una obra colectiva podría ser, por ejemplo, una cosntrucción verbal a la que cada participante le aporta una palabra sin saber cuales aportan los demás.

Creo que la pregunta fundamental es si es posible escapar del sentido. En cualquier ámbito.

(el primer comentario no fue mío, sino de WEG, mi gemelo malvado que me robó la contraseña)

Anonymous said...

Bueno.
Viene post de "globo al aire".

Zombie proletario said...

Lo mejor del absurdo es que se autoproclama, que no es necesario enunciarlo. Cuando lo relatás se vuelve absurdo el relato y no el hecho (helecho)..hmm.. tengo que pulir la idea, el post da para pensarlo.
Salú

languidalombriz said...

Hace poquito fui a ver a unos amigos rendir un final de la carrera de Teatro. Montaron "la cantante calva" de Eugene Ionesco, la verdad que el texto me pareció fantástico.
Ionesco la escribió a partir de un intento frustrado de aprender inglés con un libro didáctico. De ese libro extrajo frases y diálogos entre dos parejas.

Ionesco dijo:
"Ante mi gran asombro, la señora Smith informaba a su marido que tenían varios hijos, que vivían en los alrededores de Londres, que su apellido era Smith, que el señor Smith era empleado de oficina, que tenía una sirvienta, Mary, también inglesa, que tenían desde hace veinte años, amigos llamados Martin, que su casa era un palacio, pues “ la casa de un inglés es un verdadero palacio”. Yo pensaba que el señor Smith debía estar un poco al corriente de todo aquello; pero, vaya a saber, hay gente tan distraída..."


Me puse a buscar en youtube algun fragmento, pero lo mejor que encontré fue una puesta en francés, supongo que nadie va a entender, sobre todo porque el absurdo está más que en la puesta, en el texto.

igual ese es el link de una de las partes

"la cantatrice chauve"

http://www.youtube.com/v/PEzWf6yzH14&rel=1

Agustin Acevedo Kanopa said...

De Ionesco sólo leí en el liceo, cuando estudiábamos las vanguardias artísticas, "La sed y el hambre". El teatro es una de mis materias pendientes en lo que a prestar dedicación se refiere.

Según leí en La Diaria, en Francia el 2007 fue declarado año Alfred Jarry. Supuestamente se harán muchas exposiciones del tipo y se volverán a montar obras como "Ubu Rey".
Me gustaría vivir en un país en donde se le rinde honores a uno de los borrachos más excéntricos que haya parido la literatura.

Duroc said...

Kanopa, es verdad lo que dice de ese país, yo tuve la suerte de recorrerlo hasta romper zapatos literalmente y meterme en los recovecos mas toxicos. Es verdad, y posta, Jarry, si tenía algo que decirte te tiraba con algo y si no se olvidaba de vos te corría de algún cabarulo de Pigalle o esos antros donde un Rocco Silfredi pensaría dos veces antes de entrar. Un profeta en su tierra, la de la butte Montmartre, el techo de la ciudad luz, como la llaman algunas agencias turísticas y pocas veces lo hizo J. Cocteau, mi mantra personal. Una ciudad donde cruzarse con los actores del film Amélie puede ser común, en Montmartre (raro pero increible mismo, le digo porque yo me cruce con el actor fetiche de Jeunet en un café re antro, el petiso rubio bocon del café deux moulins de Amelie, de la rue Lepic). Bueno, hablando de todo un poco le comento que luego de un tiempo en silencio la columna "aquiescencias" tuvo ajetreos, golpes de puño casi a lo Jarry o a lo Modigliani, y un cambio en la redacción por esta vez. Esta propuesta es compartir. Lo bueno es que se vuelve a proponer algo, una novedad para algunos, que quizá a usted le interese. Si le pinta, péguese una vuelta, en primera plana de montevideo.com.uy estos días antes que empiece el sin fin de rotar y rotar entre columnistas y otras yerbas... Le mando un chillido cordial. El mono Rémy Duroc.

Duroc said...

fé de erratas: el país entero no lo recorrí, pero sí su capital, de ida y de vuelta. Salute man.

Agustin Acevedo Kanopa said...

A mi recién hace unos meses me cayó la ficha de que rechacé una invitación familiar de ir a París por dar un parcial de Psicoanálisis. Por suerte la ficha me calló a medias, porque si no es probable que ahora anduviera consolándome con pasta base, o algo por el estilo.

Lo dijo Cortázar sobre un basurero de PArís:
"Porque es una de las zonas de París donde el cielo vale más que la tierra"

PD:Considérese afortunado, no cualquiera se cruza con Dominique Pinon. Yo siempre lo recuerdo, más que por su papel en Amelié, por su actuación en Delicatessen

Brunomilan said...

Lei el post sobre tus trabajos ideales (es mas hace unas semanas me lei todo el blog desde el principio) y salvo diseñador de ropa(mmm cuidado ahi!) comparto con todas las demas y te agrego que brevemente tuvimos con unos amigos nuestro propio programa de radio de culto , el glorioso "cabeza de radio", armabamos bloques tematicos de temas y una hora dedicada a la biografia de una banda, sumados a sketches surrealistas que grababamos a la madrugada anterior en estado etilico, que recuerdos...

Agustin Acevedo Kanopa said...

Con el fino hubo hasta un intento de mini programa de televisión, con algunos sketches que teníamos algo preparados (uno era de la voz en off de un detective onda film noir que haciendo esas clásicas introducciónes se iba por las ramas y terminaba pensando en cualquier cosa). Por supuesto, no nos dio la plata ni las bolas para terminar el proyecto, pero creo que en esa lluvia de ideas se encontraban las células seminales de lo que sería la Revista Dodo (más bien fanzine), que se distribuye de forma media irregular, pero que en definitiva la compra gente que no conocemos -cosa que en definitiva era lo que aspirábamos-.

languidalombriz said...

(para el resto de los lectores)pero se entendió que estaba hablando de un dramaturgo del absurdo, verdad??

agustín: que lindo que lean eso en el liceo... lo que es aquí...

ah y hablando de "liceo", hoy vi 25 watts (que me gustó muchísimo) y con una amiga nos la pasamos marcando las expresiones verbales que considerábamos orientales. Todo viene a partir de la convivencia que tuvimos en Belo Horizonte y Porto Alegre, respectivamente, con compatriotas tuyos.

-"Dicen "contigo", el uruguayo decía así también!"


Delicioso.

Agustin Acevedo Kanopa said...

En realidad, no era un texto obligatorio de leer, pero tenía una profesora que se colgaba y recomendaba otros materiales en el caso de alumnos que les interesara la materia.

25 Watts debe ser de las pocas cosas que no me molestan como identificador de identidad nacional. Precisamente, hace unos meses había escrito sobre el legado de esta película, siendo uno de los pocos espejos que me he sentido contento de encontrarme reflejado.

Con respecto a uruguayismos y argentinismos, podría decir algo, pero más o menos sería como este post de ezequiel

Ama-gi said...

Recién ahora me siento a ver esto. Tremendo.

Tremendo el final.

Tremendo.

Quedé mal...

Pez Rabioso said...

ah Guzmán, me había olvidado

matus67@hotmail.com

Gregoria Samsa said...

Me alegra haber contribuido de rebote a subir el sublime material que te inspiró este interesante e informativo post...

Para escapar del malestar de la cultura el renombrado y sobrevalorado Sigmund nos hablaba de las sustancias embriagadoras, las poderosas distracciones y las satisfacciones sustitutivas...
Sin duda, creo que debemos agregarle esta: el humor absurdo.

Life is fuuuuunnnn! yyeaahhh!!!