La lamparita no se quemó
Acabo de llegar del psicólogo. En el palié del edificio el portero me comenta delfrío y me pregunta por los estudios. Como parte de un libreto repasado y repasado le digo que “bien, ahí, en la lucha”. Me acomodo la campera militar negra y toco una, dos veces más el botón del ascensor (pienso que no voy a lograr que llegue antes haciendo tal cosa, pero igual la hago). Mientras espero, el portero habla con el vecino del octavo sobre la losa radiante, sobre Uruguay-Venezuela y las ganas que tiene de ver nevar en Montevideo. Pero el ascensor no llega, y es en ese momento que me envuelve ese pensamiento tan recurrente que maquilla tales circunstancias: Sí, esto quedaría bien en la escena de una película. Pienso en Hendler, pienso en aquel tipo intentando aprender italiano para levantarse a su profesora, pienso en Rebella. Como si fuera un consuelo momentáneo, me quedo enfrascado en estos pensamientos hasta que llega el ascensor, sin nadie, como sin pedir disculpas por su tardanza. En casa recurro al clásico ritual de hacer un breve recorrido por blogs ajenos, y allí es que por mr.Wolf me entero que hace unos días se cumplió un año de la muerte de Rebella. No me sorprende la casualidad de haber pensado en él antes de llegar a casa, las escenas en que me pienso inserto es un pensamiento bastante recurrente en los últimos días. Nunca fui alguien que llorara muertes lejanas, y menos de gente que ni siquiera conocí (eso a lo que la gente llama empatía). Sin embargo, la noticia que llegó hace un año me pateó la cabeza de una manera que no podía imaginar. Rebella se había suicidado, partía con esa mezcla de cobertura mediática y miedo a dar demasiados detalles que caracterizan tales circunstancias. Recuerdo estar invadido con un sentimiento profundo como una mancha de humedad descascarándose en lo hondo de mi pecho. Pensaba que la muerte hace a los artistas inmortales pero que incluso había sido demasiado rápido, nos quedaba tantas películas para ver. Y es que creo que la importancia de este artista (por supuesto, junto a Stoll, su dopplegänger), trasciende por muy lejos aquel fenómeno de "el milagro del cine uruguayo". Va más allá de los Goya, Cannes, las Sábado Show, las Rolling Stones, Daniel Lucas o toda buena review que haya podido caer de eso que la gente le gusta llamar “prensa especializada”. Es algo distinto, algo completamente diferente. Les guste o no, les parezca aburrido (como a mí me pareció la primera vez que vi su primer film), les parezca un afane a Jarsmuch, o al los hermanos Kaurismaki, no se puede negar el impacto profundo, más allá de lo visible, que generó un film como 25 watts en una gran cantidad de jóvenes de este país. El hecho de pensar que aquellos tediosos momentos de nuestra vida misma pueden ser parte de una película (por dios, no nos confundamos con los reallity shows) o al menos, confundirse con sus escenas, de cierto modo cambió todo aquel tono monocromático que inunda el film y a Montevideo. Las esperas en los ascensores nunca volvieron a ser igual, ni tampoco los planes para la noche, aquellas salidas que no terminaban en nada, las caminatas de resaca los sábados por la mañana, el zapping eterno entre Don Francisco y las películas mal dobladas del domingo, los ómnibus, las ex novias, los vecinos, los jefes. Rebella y Stoll nos dieron el pequeño consuelo de poder mirarnos a nosotros mismos y decir, sentados en el cordón de la vereda, frente a una botella vacía o en una situación como esas, "pah, esto es muy 25 watts". Fueron arqueólogos de lo cotidiano, encontrando un gigantesco y hermoso fósil sobre el cual veníamos caminando, sin lograr verlo entre tantas baldosas sueltas. Volvieron a convertir en sagrado al murito, el cordón de la vereda y los sillones desvencijados.
Y ahora que me entero de esto sólo por un posteo de mr.Wolf, pienso que está bien así, es mejor que no haya demasiada cobertura, supongo que Rebella lo hubiera querido de esta manera. Ahora voy a encerrarme en mi cuarto, voy a poner un vinilo de los Mockers y levantaré una copa por vos Rebella, gracias por iluminar estos días grises con tu lamparita tenue de 25 Watts.
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Saturday, July 14, 2007
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